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No podemos perder la compostura como país

10 de junio de 2025 – 12:00 a. m.
AME4629. BOGOTÁ (COLOMBIA), 09/06/2025.- Una mujer toma una fotografía de la curúl del senador Miguel Uribe Turbay cubierta con la bandera de Colombia este lunes, en Bogotá (Colombia). La familia del senador y precandidato presidencial de Colombia atacado el fin de semana, Miguel Uribe Turbay, presentó una denuncia penal contra la Unidad Nacional de Protección (UNP), adscrita al Ministerio del Interior, por presunta negligencia respecto a las peticiones para reforzar su seguridad. EFE/ Mauricio Dueñas Castañeda
Los líderes políticos están cayendo en la trampa de fomentar la incertidumbre.
Foto: EFE - Mauricio Dueñas Castañeda

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Todavía no tenemos información sobre los determinadores del crimen contra Miguel Uribe Turbay. Al cierre de esta edición, la Fiscalía y la Policía han dado algunas pistas sobre el avance de las investigaciones, pero todo sigue siendo un misterio. Por eso es muy preocupante que políticos de muy alto nivel, entre ellos candidatos presidenciales y el mismo presidente de la República, estén difundiendo información sin verificar o confusa, sembrando un ambiente de terror y ayudando poco a la difusión de las tensiones que tienen apresado al país entero. Es momento de la prudencia, de la cabeza fría y, sí, de insistir en la unión.

La fiscal Luz Adriana Camargo se ha caracterizado por no querer figurar en los reflectores mediáticos. Eso, en esta coyuntura, ha sido una gran ventaja, pues sus intervenciones hacia el país se han reducido a los pocos hechos que se han verificado. Por eso sabemos que se están siguiendo varias teorías del caso, que ya se identificó el origen del arma criminal, que se está avanzando en la investigación del menor de edad que disparó y que, en realidad, todavía no tenemos claro quién es el determinador del atentado. Las autoridades han actuado con sobriedad y responsabilidad: su promesa es contarle a Colombia lo que vayan sabiendo a medida que lo vayan sabiendo, sin entrar en especulaciones. Como debe ser en todos los casos, y más en uno que involucra al país entero.

En cambio los líderes políticos están cayendo en la trampa de fomentar la incertidumbre. Solo ayer vimos un intercambio de señalamientos entre Vicky Dávila y Daniel Quintero, ambos precandidatos presidenciales, y que dijeron estar en peligro y también acusaron a otros políticos de beneficiarse del atentado. El presidente Gustavo Petro anunció que sus hijos y los de todo su gabinete están bajo amenaza, y agregó que, aparte de Miguel Uribe y su familia, al que más le hace daño este crimen es a su gobierno. Insistimos: ¿qué utilidad tiene toda esta retórica? ¿De qué sirve salir a reclamar culpas sin pruebas, hablar de fuentes de inteligencia sin que se pueda verificar?

Vimos también que los llamados a la unión se estrellaron con la hostilidad de los partidos con la Casa de Nariño. Estamos en medio de fuertes tensiones, mientras las redes sociales siguen estallando con una violencia retórica que pasma. Todo esto ocurre, no sobra recordar, al tiempo que no sabemos quién ordenó un crimen con tanto impacto.

Necesitamos recobrar la compostura como país. Pedir la unión no se trata de apagar las diferencias ni tampoco de coartar la libertad de expresión: la pasión argumentativa es parte lógica de la política. Empero, sí es urgente que las estigmatizaciones, los señalamientos infundados y la difusión de rumores se detengan. Hoy necesitamos que los diferentes se sienten a conversar, que podamos enviarles un mensaje único a los violentos: que este país es nuestro y que la paz es la única estrategia política que permitimos.

Es hora de reforzar la seguridad de todos los actores políticos, sí, pero también de trabajar en armonía con el Gobierno Nacional en lo que concierne a la garantía de elecciones pacíficas y sin presiones. Para eso necesitamos moderar los discursos, romper con la dictadura de la lógica de la red social X y estar a la altura del momento histórico. No permitamos que la violencia nos haga entrar en su juego perverso.

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