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El cambio de Chile que algo dice sobre Colombia

08 de mayo de 2023 – 09:00 p. m.
AME7927. VALPARAÍSO (CHILE), 07/05/2023.- Ciudadanos acuden a votar en las elecciones del Consejo Constitucional 2023 hoy, en el colegio La Igualdad, en Valparaíso (Chile). Un total de 2.932 centros de votación abrieron este domingo en Chile para dar inicio a los segundos comicios constituyentes en dos años, en los que más de 15,1 millones de ciudadanos escogerán a los 50 consejeros que redactarán una nueva propuesta de Carta Magna. EFE/ Adriana Thomasa
Chile tuvo un estallido social que hacía prever políticas progresistas, pero el país se ha derechizado.
Foto: EFE - ADRIANA THOMASA

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Tal vez llegó demasiado tarde el sentido común al discurso de La Moneda, palacio presidencial de Chile. Para quienes hemos observado la historia reciente chilena desde la distancia, la sensación lógica es la de cambios radicales: de movilizaciones sociales en 2019 que llevaron a la izquierda progresista al poder, a un 2023 en que la ultraderecha se convirtió en la voz más numerosa en el nuevo proceso constituyente. Después de los resultados del pasado domingo, que dejaron muy debilitado al Gobierno y al movimiento social que impulsó la idea de una nueva Constitución, la voz más sensata ha sido la del presidente Gabriel Boric, quien ve castigado su joven mandato. Harían bien las nuevas mayorías elegidas en escuchar al mandatario, pero nos tememos que son pocos los incentivos que tienen para hacerlo.

La noticia es clara: el Partido Republicano, de ultraderecha, dirigido por José Antonio Kast, un nostálgico de la dictadura de Augusto Pinochet, obtuvo el mayor número de consejeros constitucionales. Eso quiere decir que el partido que desde un principio se opuso a la idea de una constituyente ahora tiene en sus manos el poder de vetar lo que se le antoje y de liderar la redacción del nuevo texto constitucional. Sus 22 escaños pueden sumarse a los 11 que obtuvo la derecha más tradicional y no escuchar así a los sectores de centro y de izquierda en el proceso constituyente. La lista del presidente Boric quedó en segundo lugar, con tan solo 17 consejeros y un campo de maniobra muy reducido.

Es una situación extraña, pues el cambio ha sido extremo. Chile tuvo un estallido social que hacía prever políticas progresistas, pero desde la derrota del plebiscito refrendatorio de la primera propuesta de Constitución el país se ha derechizado. “Cuando el péndulo de la historia en tiempos cortos se mueve de un extremo a otro, siempre son las poblaciones más vulnerables las que sufren el enfrentamiento entre las élites”, dijo el presidente Boric. Tiene razón, así como es certera su lectura de la situación: “El proceso anterior fracasó, entre otras cosas, porque no supimos escucharnos entre quienes pensábamos distintos. Quiero invitar al Partido Republicano a no cometer el mismo error que cometimos nosotros”.

El problema, claro, es que ahora la ultraderecha llega con su propio estilo de envalentonamiento. “Chile ha derrotado a un Gobierno fracasado”, dijo Kast en su discurso de victoria, augurando lo que viene. Si no hay diálogo, el proceso puede volver a fracasar.

Lo dijimos en su momento, cuando la izquierda logró llenar la asamblea constituyente de personajes no políticos y que redactaron un texto constitucional soñador y poco conciliatorio: los textos fundacionales de las sociedades se tienen que construir por consensos. Colombia es un ejemplo de esto. La Constitución de 1991, con todos sus defectos y reparos, fue producto de un proceso en el que todos los sectores ideológicos se sintieron representados y escuchados. Su legitimidad a lo largo de estas tres décadas se ha desprendido no solo de su carta de derechos, sino del esfuerzo de equilibrismo consciente que se realizó al redactar el texto. En cambio en Chile hubo una imposición, sustentada en la euforia de un sector político que se creía invencible, y ya hemos visto las consecuencias.

Inevitable, para continuar el paralelo entre Colombia y Chile, escuchar también un eco muy diciente de lo sucedido allá en los delirios prepotentes que a ratos escuchamos aquí de nuestro mandatario por haber obtenido la Presidencia. Es mejor construir juntos.

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