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Con ésta, son cinco las ocasiones en las que Ahmadineyad ha estado por el vecindario, visitando en especial a los países de la Alba, los cuales, con el presidente Hugo Chávez a la cabeza, han establecido una relación muy especial con Teherán en la cual prima la retórica antiimperialista, a pesar de que hay otros intereses en juego. Un hecho significativo del presente viaje es que Brasil no estuvo dentro de las paradas previstas, pues la presidenta Dilma Rousseff ha optado por el pragmatismo y prefirió alejarse del país de los ayatolás luego de que se anunciara la lapidación allí de una mujer acusada de adulterio. Y de la activa cercanía en la época de Lula, Brasilia ha optado por bajarle el tono a la ideologización y poner la casa en orden en vez de meterse en terrenos que no le reportan mayores beneficios.
Varios analistas coinciden en que las cosas se le están complicando cada vez más al presidente iraní dentro de su propio país. Las cifras demuestran que las sanciones impuestas hasta el momento han tenido consecuencias directas en el día a día de la población ante la pérdida de poder adquisitivo de su moneda, la consecuente escasez de alimentos y las dificultades para conseguir materias primas que ya no son fáciles de adquirir en el mercado internacional. Entre ellas, por supuesto, se especula sobre el uranio como una prioridad, dado que es indispensable para continuar adelante con su programa nuclear, y el cual podría conseguir en Venezuela o en Ecuador sobre la base de llevar a cabo inversiones millonarias en diversos proyectos en países de la Alba. Se cita el hecho de que el comercio con Quito haya pasado de seis millones de dólares a 168 en un año, mientras que con Nicaragua se hizo la promesa de una gran inversión en materia de infraestructura portuaria, la cual aún no se ha realizado. De otro lado, en diciembre pasado Irán lanzó el canal de televisión en español HispanTV, con el cual busca tener un mayor acercamiento con la región.
En el caso de Venezuela, su principal aliado, se han firmado más de 300 acuerdos bilaterales en materia de cooperación, que la oposición ha cuestionado por la falta de resultados concretos, mientras que Chávez se refiere al presidente iraní como a “un hermano que resiste a las agresiones del imperialismo y el colonialismo” y éste asegura que “la cultura de los pueblos de esa región y sus demandas históricas son parecidas a las del pueblo iraní”. Es de resaltar que la reciente visita coincidió con la nada casual decisión de Washington de expulsar a la cónsul venezolana en Miami, Livia Acosta, quien fue señalada por un informe de la cadena Univisión de estar involucrada en un supuesto plan iraní para atentar contra webs del gobierno estadounidense.
Lo cierto es que para el presidente del país vecino incrementar el discurso antiimperialista en un año electoral, en el que está en juego su reelección, le viene como anillo al dedo, pues sabe explotar muy bien el nacionalismo a través de los medios de comunicación. Ahmadineyad, por su parte, toma un poco de oxígeno en este lado del mundo, en momentos en que se le siguen cerrando las puertas, en especial si se tiene en cuenta que para fines de este mes se anuncian nuevas sanciones contra Teherán por parte de la Unión Europea.