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La OTAN reencuentra su camino

04 de julio de 2022 – 12:00 a. m.
MADRID, 29/06/2022.- El secretario general de la OTAN Jens Stoltenberg durante la rueda de prensa que ofrece en el marco de la sesión de tarde de la primera jornada de la Cumbre de la OTAN, este miércoles en Madrid. EFE/Kiko Huesca
Algunos analistas advierten sobre una nueva guerra fría, por lo cual se debe buscar que países que no se han inclinado abiertamente a favor de Rusia no terminen por hacerlo. / Fotografía: Kiko Huesca (EFE)
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La reunión de la semana pasada en Madrid permitió que los países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) definieran las bases del nuevo rumbo que seguirá la entidad tras la sangrienta invasión rusa a Ucrania. La Alianza Atlántica se encontraba en un estado de inercia, dado que sus países miembros no encontraban el camino para restablecer su relevancia, luego de la forma en que había sido tratada con desdén por la administración Trump. La guerra de agresión iniciada por Vladimir Putin, supuestamente para impedir que Ucrania se sumara a la OTAN, logró el objetivo contrario: revivir a la Organización y fortalecerla con el ingreso de Finlandia y Suecia.

La OTAN, originalmente concebida como una alianza defensiva, necesitó este sacudón en el vecindario para que los gobiernos de sus 30 países integrantes se tomaran en serio la necesidad de fortalecerla. Su declaración final pone a Rusia como una amenaza directa para la seguridad, la paz y la estabilidad en el área y, atendiendo a las nuevas realidades geopolíticas, define a China como un desafío a los intereses, los valores y la seguridad de sus aliados. De esa manera, los países europeos que la conforman, así como los Estados Unidos, se preparan para este nuevo orden internacional que parece irse conformando luego de que Putin pateara el tablero de ajedrez de la seguridad europea. Las consecuencias económicas, comerciales y sociales, no solo para Europa sino para el resto del mundo, con el aumento de los precios de la gasolina, la inflación, los escasez de ciertos alimentos y la falta de agroquímicos completan un panorama más que preocupante. De allí la urgencia de tomar medidas al respecto, entre ellas la de reforzar su frontera oriental mediante una fuerza de intervención rápida que pasa de 40.000 soldados a 300.000.

A diferencia de un par de años atrás, cuando la OTAN estaba debilitada y sin rumbo cierto, a partir de ahora está concentrada en enfrentar los nuevos retos para la seguridad, representados por las llamadas amenazas híbridas. En la medida en que estas realidades no solo afectan a los países europeos y Estados Unidos, sino que tienen consecuencias directas en el resto del planeta, como las que se viven en América Latina, también en Asia había un interés especial por lo que se definiera en Madrid. Por este motivo, no es de extrañar que se hubiera invitado a la reunión a Japón, Australia, Nueva Zelanda y Corea del Sur. En esta redefinición de alianzas estratégicas, y dentro del juego de la nueva geopolítica que se está configurando a escala internacional, se irán identificando a futuro nuevos actores. El ingreso de Finlandia y Suecia, dos países que se habían mantenido neutrales frente a Rusia, es la mejor prueba de cómo está cambiando el escenario europeo en materia de seguridad.

Previo a la Cumbre de Madrid, se había dado una reunión de mandatarios de la Unión Europea y, más importante, la cumbre del G-7, a la que fueron invitados Argentina, India, Indonesia, Senegal y Sudáfrica. De otro lado, también se llevó a cabo una importante reunión virtual de los llamados BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), que son economías emergentes que sumadas representan más del 40 % de la población mundial y un cuarto del PIB global. Algunos analistas advierten sobre una nueva guerra fría, más que inconveniente, por lo cual se debe buscar que países que no se han inclinado abiertamente a favor de Rusia, como China, India o Brasil, entre otros, no terminen por hacerlo. Un caso de especial interés es el de China, pues a pesar de tener un vínculo cercano con Moscú, mantiene su propio juego de intereses.

Hacia el futuro, se espera que los propios países europeos integrantes de la OTAN, que se comprometieron a un gran aumento en sus presupuestos de defensa, puedan asumir su propia seguridad ante la eventualidad de una nueva administración republicana en los Estados Unidos.

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