
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
La Corte Suprema de Justicia (CSJ) puede caer en una crisis si los magistrados no logran llenar sus vacantes este mes. Si bien es necesario que el alto tribunal encuentre la manera de resolver sus diferencias, también lo es que la elección de las vacantes y del nuevo fiscal no puede hacerse en medio de amenazas a una usurpación de las funciones de la Rama Judicial.
Se advirtió el año pasado: la CSJ está en riesgo de quedarse sin quórum. Ahora, a exactamente un mes de que Ariel Salazar termine su período como magistrado, la crisis está en el horizonte. A la fecha, el alto tribunal tiene pendiente llenar siete vacantes. Además, en los escritorios de los jueces se encuentran las tres hojas de vida de los candidatos enviados por el presidente Iván Duque para ocupar el cargo de fiscal general. La Fiscalía ya va para nueve meses en la interinidad, desde la intempestiva renuncia de Néstor Humberto Martínez, una situación que afecta su legitimidad y no permite implementar proyectos a mediano y largo plazo.
La situación es tan grave que la Corte solo tiene 16 integrantes y necesita 16 votos, por ejemplo, para elegir fiscal. Las pugnas internas que no han permitido llenar los puestos vacantes también se han visto al momento de votar por los candidatos a la Fiscalía: se necesita unanimidad y no se ha visto el ánimo de llegar a un consenso entre los magistrados.
El alto tribunal se encuentra frente a varias encrucijadas. Los procesos de alto impacto para el país, como el que involucra al expresidente Álvaro Uribe, sumados a todas las otras funciones que la Corte desempeña, han llevado a que muchos sectores deseen influenciar sobre los nuevos nombramientos.
Se sabe también que entre las salas hay disputas sobre la dirección que debe tener la Corte, el perfil de los candidatos (por ejemplo, si debería haber más diversidad geográfica y también de las universidades de los juristas elegidos) y la mejor manera de garantizar la autonomía del tribunal. Nos parece que son preocupaciones válidas, pues hoy y siempre Colombia necesita un alto tribunal representantivo del país y con una independencia sin tacha.
Dicho eso, los magistrados deben saber que también tienen la responsabilidad constitucional de no seguir saboteando sus procesos internos. Si la Corte no logra ponerse de acuerdo pronto, su legitimidad se verá golpeada. Quienes se benefician del desprestigio de la Rama Judicial se frotan las manos ante la posibilidad de que se queden sin quórum para tomar decisiones.
En todo caso, las otras ramas del poder público deben respetar que este proceso se tiene que solucionar dentro de la Corte misma. Han rondado rumores de una posible conmoción interior para nombrar fiscal por decreto. Eso sería un nefasto golpe al equilibrio de poderes y otra manera de seguir afectando la legitimidad, tanto de la Fiscalía, como de la Rama Judicial. Para enfrentar estas crisis, los magistrados no deben sentir presiones externas más allá del hecho de que le deben al país una respuesta pronta a quiénes serán los nuevos miembros del tribunal.
Quedan tres semanas. Magistrados: es momento de llegar a acuerdos. Denle un ejemplo al país.
¿Está en desacuerdo con este editorial? Envíe su antieditorial de 500 palabras a elespectadoropinion@gmail.com.
Nota del director. Necesitamos de lectores como usted para seguir haciendo un periodismo independiente y de calidad. Por favor, considere adquirir una suscripción digital y apostémosle al poder de la palabra.