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Lecciones a boca de urna

En Bogotá hay algo claro: la izquierda terminó de quemar la buena voluntad que le quedaba en su fortín político. Pese a tener una candidata que hizo una excelente campaña, los bogotanos castigaron la improvisación, el taimado rechazo a la corrupción y la falta de un proyecto que incluya a todos los sectores de la población, no únicamente a los afines a la izquierda, en 12 años de mandato en la ciudad.

25 de octubre de 2015 – 06:17 p. m.
Con 903.764 votos, Enrique Peñalosa derrotó a candidatos como Rafael Pardo, Clara López y Francisco Santos. / Cristian Garavito.
Con 903.764 votos, Enrique Peñalosa derrotó a candidatos como Rafael Pardo, Clara López y Francisco Santos. / Cristian Garavito.

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Terminó otra jornada electoral y no podemos dejar de sentir que poco cambia en cuanto a los problemas democráticos de Colombia. La abstención fue mayoritaria, incluso en ciudades -como Bogotá- donde parecía que la indignación y la abundancia iban a sacar a los ciudadanos de su apatía. Además, también hay indicios de que la fuerza de la corrupción sigue intacta e influenciando varias regiones del país. Lamentable y angustiante. En lo particular, sin embargo, sí hay ciertas lecciones para un país que se sueña en paz. Recién salidos los resultados, aventuramos algunas conclusiones.

En Bogotá hay algo claro: la izquierda terminó de quemar la buena voluntad que le quedaba en su fortín político. Pese a tener una candidata que hizo una excelente campaña, los bogotanos castigaron la improvisación, el taimado rechazo a la corrupción y la falta de un proyecto que incluya a todos los sectores de la población, no únicamente a los afines a la izquierda, en 12 años de mandato en la ciudad.

Esto no puede ser, sin embargo, el final del movimiento de izquierda, voz esencial para el posconflicto. Sus líderes deberán entender este mensaje contundente y reinventar su propuesta política. La ciudad no olvida, pero sí perdona cuando hay un cambio verdadero.

Por su parte, el triunfo de Enrique Peñalosa es un claro grito de las personas que recuerdan con buenos ojos la época de transformación de Bogotá. Jaime Castro, Antanas Mockus y Enrique Peñalosa le cambiaron el rostro a la ciudad y ahora, cuando los tres se unieron en una campaña, los bogotanos les extienden de nuevo su voto de confianza. Sólo le pedimos al nuevo alcalde que, además de la ejecución que sin duda traerá, no olvide construir sobre lo construido: los avances sociales en la ciudad son innegables y deben cultivarse, y en ese sentido su discurso de aceptación fue bienvenido.

A nivel nacional, a pesar de que tuvo éxitos con algunas coaliciones, es muy diciente el golpe recibido por el Centro Democrático, especialmente en Medellín y Manizales. Se consolida como un proyecto de oposición que no ha sabido construir liderazgos más allá de la omnipresencia del expresidente Álvaro Uribe. Tal vez es momento de revaluar su discurso y su forma de posicionarse en la contienda política. El obstruccionismo a la paz no fue bien recibido en las urnas. La oportunidad para reinventarse es ahora, especialmente cuando se viene la coyuntura de los acuerdos de paz, donde su voz es necesaria.

Es de celebrar el bajo índice de violencia, histórico en el país y un aliciente para seguir empujando los diálogos de La Habana. Sin embargo, la corrupción mostró todo su poder. Si bien las autoridades hicieron un excelente trabajo decomisando cantidades obscenas de dinero que eran transportados con propósitos, cuando menos, confusos, es evidente que nuestro ejercicio democrático está lejos de ser limpio.

También produce desazón la victoria de candidatos ampliamente cuestionados. ¿Cómo pueden celebrar estas elecciones los partidos que los avalaron? Eso los vuelve cómplices de la perversión de las instituciones colombianas y, tarde o temprano, tendrán que asumir su responsabilidad.

Desde este espacio seguiremos vigilando que los hoy elegidos cumplan con la ley y con sus compromisos con el país. Para mal y para bien, esos son los líderes que Colombia eligió para su posconflicto. No queda más que seguir trabajando por una nueva Colombia.

¿Está en desacuerdo con este editorial? Envíe su antieditorial de 500 palabras a yosoyespectador@gmail.com.

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