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Esto ante los ojos de una comunidad internacional que se indigna pero que, como el gobierno nigeriano, no actúa con contundencia frente a tamaña barbarie. ¿El pecado?: Estudiar en vez de casarse y tener hijos. ¿Qué hacer?
Una vez más los desadaptados que tratan de imponer a sangre y fuego su visión religiosa del mundo cometen fechorías de este tipo. Comenzando por África, donde las condiciones de pobreza de sus habitantes lleva a que grupos de fanáticos actúen a sus anchas. Boko Haram, cuyo nombre significa “la educación occidental es pecado”, opera en el norte de Nigeria y mantiene vínculos muy estrechos con Al Qaeda en la zona del Magreb Islámico, en especial en Malí, o en Somalia con Al Shabab. Ni qué decir del yihadismo radical en Afganistán o Pakistán, pues en este último país se vivió la historia de Malala, la valiente niña que se ha convertido en un ícono mundial de la resistencia frente al oscurantismo militante.
No es casual, entonces, que las cosas se hayan alineado para mal. Aboubakar Shekau, el líder de Boko Haram, proviene de la empobrecida región del norte de Nigeria. Se formó bajo las enseñanzas de un clérigo musulmán y luego se volvió el segundo de Mohamed Yussuf, fundador del grupo, quien fue dado de baja en 2009. Shekau sobrevivió a la ofensiva del gobierno de Lagos, asumió el liderazgo y, ante el hostigamiento y desmanes cometidos por el ejército en busca de los terroristas, decidió ensañarse contra la población civil.
En tres años de terror ya suma más de 4.000 víctimas, entre las que se cuentan los 100 asesinatos en dos atentados en abril, así como los 300 muertos que dejó en el poblado de Gamboru Ngala hace un par de días. ¿Qué más se puede esperar de un sicópata que afirma sin ningún empacho que disfruta “matando a todo aquel que Dios me ordena matar, de la misma manera que disfruto matando pollos y carneros”?
Lo paradójico es que Nigeria es hoy el país con mejores perspectivas económicas de África, que concentraba en estos días la mirada internacional, pero debido a la celebración del Foro Económico Mundial en Abuya, su capital. De ahí que una de las mayores críticas al presidente Goodluck Jonathan sea por desplegar más de 6.000 efectivos de la fuerza pública en Lagos, para garantizar la seguridad de los asistentes, mientras en el norte ocurren desmanes. El país, con unos 170 millones de habitantes, se convirtió en la potencia económica continental gracias a ser el principal exportador de petróleo en la región. Sin embargo, como lo señalan las cifras, tiene la mayor cifra mundial de menores sin escolarizar, unos 10 millones. De otro lado, uno de cada seis nigerianos vive en la pobreza absoluta. Se nota que las cargas están muy mal repartidas allí.
Ahora se habla de ofrecimientos de ayuda de Estados Unidos, Francia, Inglaterra e Israel para liberar a las jóvenes secuestradas y dar con el paradero de Shekau, quien ofrece cambiarlas por miembros de su grupo presos. Mientras tanto, hay informes que indican que algunas de las estudiantes habrían sido vendidas en algunos de los países vecinos por cerca de 20 dólares cada una. No puede ser que suceda esta barbarie y el mundo apenas pueda ser espectador más bien pasivo. Es de esperar que en esta ocasión se pase del dicho al hecho y que las actividades de este tipo de criminales no queden impunes. Ya veremos.