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Señalábamos también que en ese mismo sitio algunos vestigios culturales y naturales podrían desaparecer bajo las basuras. Sobre los valores naturales del lugar, lamentamos entonces que la autoridad ambiental, la CAR, no hubiera tenido en cuenta en la decisión todos los aspectos de su misión, toda vez que el 21 de octubre de 2010 había expedido licencia ambiental para este basurero, sin el reconocimiento de los efectos sobre los objetivos de las políticas y leyes nacionales sobre biodiversidad, en este caso específico. Sobre los valores culturales, lamentamos en aquel momento que la protección del patrimonio cultural no tuviera importancia en medio de este debate, y auguramos que poco iba a hacerse en ese sentido.
Hoy, las cosas han cambiado. Mientras las pretensiones de construir el basurero siguen vigentes, el sitio ya no tiene la misma situación frente a la ley, esta vez no en su carácter general —la biodiversidad— sino en su carácter específico como sitio de valor cultural. En efecto, el Instituto Colombiano de Antropología e Historia lo declaró Patrimonio Arqueológico por medio de la resolución 040 de 2011.
Esta declaración, ahora en el ámbito nacional, va en la misma línea del acuerdo 029 de agosto de 2009, en el cual el Concejo Municipal de Nemocón, como sitio de valor, lo había declarado Bien Arqueológico Patrimonial y Cultural del Municipio. Surge el interrogante de por qué, con la declaración municipal, la pretensión del cambio de uso —que fue posterior a su incorporación al patrimonio local— no fue suspendida. Podría pensarse que poco o nada puede hacer un municipio pequeño frente a los intereses regionales. Pero ¿seguirán las mismas pretensiones cuando la basura podría destruir lo que ya es un patrimonio nacional?
La CAR dejó ir el asunto demasiado lejos y, abandonando su misión de protección de la biodiversidad y el paisaje, dio pie a que el proceso tomara la dimensión problemática de hoy. Ahora, la CAR debe suspender de inmediato la licencia ambiental por estos hechos nuevos y debe retomar su papel en los temas que le competen, que mucha falta están haciendo, pues es evidente el deterioro ambiental progresivo de la biodiversidad y el paisaje de la Sabana de Bogotá.
Queda pendiente una solución, no ya sólo para la disposición de las basuras, sino también para imponer una política integral de prevención en su producción y de disposición final adecuada después de un debido reciclaje. Lo mismo que anunció el alcalde Petro para Bogotá. Pero esto no podrá suceder si no interviene el Ministerio del Ambiente y el Desarrollo Sostenible, porque la producción de desechos sólo seguirá aumentando con el modelo presente de crecimiento económico. Literalmente, en este caso, no podemos echar a la basura el patrimonio.