Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
La semana pasada, el presidente saliente, Juan Manuel Santos, dijo que “hay una reforma que no logré sacar adelante y es la reforma pensional. Nuestro sistema es muy injusto. Se están subsidiando las pensiones más altas y esas personas tienen un costo muy alto. El peso del gasto en pensiones está aumentando a un ritmo muy rápido”. Además, apoyó la iniciativa anunciada por el presidente electo de priorizar este tema durante su mandato.
Nos unimos a esta idea. Aunque para muchos líderes políticos se trata de un tema que preferirían no tocar, pues goza de poca popularidad entre la ciudadanía y despierta una fuerte oposición entre los colombianos que están en los regímenes especiales de pensiones, la sostenibilidad del país entero depende de esto. También está en juego la posibilidad de que las nuevas generaciones logren llegar a pensionarse.
El diagnóstico está clarísimo hace tiempo. Como contó El Espectador (22/07/18), el país está fallando en los tres principios básicos de todo sistema pensional: la cobertura, sostenibilidad y equidad. Nos concentraremos en las cifras más dicientes.
En el país, solo una de cada cuatro personas mayores de 65 años se pensiona. Y, sin embargo, esto genera una carga sobre las finanzas del Estado que es injustificable. A mediano plazo, estamos ante una bomba de tiempo.
La sobrecarga se debe, en particular, a las pensiones multimillonarias de los regímenes especiales que son subsidiadas por el Estado. En el 2018, se destinarán $41 billones del presupuesto general (4,2 % del producto interno bruto) en un rubro que solo beneficia a 2,3 millones de colombianos.
Sumado a lo anterior, la dinámica del sistema no funciona. De los 21 millones de trabajadores colombianos afiliados a algún fondo de pensión, solo 2,3 millones reportó haber cotizado sin falta en los últimos nueve meses. La informalidad, además, deja a muchos colombianos por fuera del sistema.
Los resultados son nefastos y muy desiguales. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), en Colombia solo 24 % de las personas en edad de pensión reciben una mesada de al menos un salario mínimo (y solo 5 % son mujeres).
En otras palabras, la reforma no da espera. Hay múltiples soluciones sobre la mesa, especialmente porque contamos con experiencias positivas en otros países. Lo que ha faltado es voluntad política, algo común en un Legislativo carente de liderazgo, cuando se trata de temas difíciles y poco taquilleros.
Esperamos que el impulso del presidente electo sea suficiente para que este tema se discuta cuanto antes. Lo único que no puede ocurrir es que sigamos como estamos, a menos que los parlamentarios se sientan cómodos con el desastre inminente.
¿Está en desacuerdo con este editorial? Envíe su antieditorial de 500 palabras a yosoyespectador@gmail.com