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Colombia recibió dos buenas noticias y un anuncio tranquilizador en medio de las tensiones que se sintieron en las calles del país. Por un lado, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) dijo que la economía colombiana creció 7,5 % en 2022, lo que nos ubica como una de las economías más sólidas en la región. Por otro, la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) en el país terminó su labor con un diagnóstico positivo para el manejo macroeconómico. De allí que el anuncio del ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, de ajustar las reformas presentadas en el Congreso a la regla fiscal termine de completar un panorama tranquilizador para los mercados, que debería seguir siendo la estrategia de la administración de Gustavo Petro.
El crecimiento de la economía en 2022 se da luego de un par de años difíciles. Por eso es tan importante que el FMI haya reconocido que la labor del Banco de la República en el aumento de la tasa de interés ha sido firme y necesaria. También celebra la aprobación de la reforma tributaria y en general el manejo del Ministerio de Hacienda, lo que debería ser un espaldarazo para el ministro Ocampo. En un mensaje que el presidente Petro debería estudiar con cuidado, el FMI dice: “Avanzar con prudencia con reformas estructurales claves, junto con una continua estrategia robusta de comunicación, será esencial para impulsar la productividad, mejorar la inclusión y garantizar una transición gradual y bien secuenciada hacia una economía más verde y diversificada”. En otras palabras, por supuesto que los cambios se pueden tramitar, siempre y cuando se sigan haciendo con responsabilidad.
Aquí es donde entra la declaración del ministro Ocampo esta semana. Se han presentado dudas sobre las reformas del Gobierno, en particular cómo se pagarán si son tan ambiciosas. Al respecto, el jefe de la cartera de Hacienda fue claro: “Estamos firmemente comprometidos con el cumplimiento de la regla fiscal y eso significa que todas las reformas en curso, es decir, la reforma agraria, la reforma a la salud y la reforma pensional, tendrán que ser coherentes con la regla fiscal, que es una norma que el Gobierno debe acatar porque es exactamente de origen legal”.
Es clave, entonces, que las contradicciones en el Gobierno sean reemplazadas por un discurso unificado y claro sobre cuánto cuestan las reformas y cómo se piensan pagar. Lo dice el FMI al referirse a la transición energética, la cual para ser un éxito necesita “desarrollar un plan bien comunicado y gradual que equilibre las necesidades energéticas de la economía interna y su capacidad de generación de divisas en un contexto de transición hacia bajas emisiones de carbono de la economía global”. Énfasis en la comunicación asertiva sin dejar espacios para dudas.
El presidente Petro tiene la posibilidad de construir sus cambios deseados adoptando la prudencia y el liderazgo que ha mostrado su Ministerio de Hacienda. Es una vía para que se bajen las tensiones en Colombia.
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