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Por tercera vez consecutiva la izquierda gana las elecciones presidenciales y mantiene la mayoría en el Congreso. Tabaré Vázquez, un médico oncólogo, masón, exalcalde de Montevideo y presidente entre 2004 y 2009, regresará en marzo al poder. Sucederá a su propio sucesor, José Pepe Mujica, sin lugar a dudas uno de los mandatarios más admirados y respetados en el mundo.
Derrotar por tercera vez el bipartidismo de Blancos (Partido Nacional) y Colorados no ha sido una tarea fácil. En especial en la primera vuelta del 26 de octubre, que incluía elecciones parlamentarias, la cual auguraba malos vientos para el oficialista Frente Amplio. Según las encuestas, quien quedara segundo, y con el apoyo del tercer partido en contienda, tenía opciones de triunfar en la segunda ronda el 30 de noviembre. De ahí que el candidato del Partido Nacional, Luis Lacalle Pou, joven y carismático hijo de expresidente, fuera considerado como un fuerte contendor para Vásquez. En especial sumando a los colorados. Sin embargo, las encuestas no reflejaron la realidad y hace un mes largo las urnas confirmaron el favoritismo de los frenteamplistas.
Desde entonces la tendencia se mantuvo. Esto le permitió a Tabaré Vázquez obtener cerca del 54% de los votos el domingo anterior, frente a un 41% de su opositor. De esta manera la hegemonía bipartidista, que duró 174 años, parece cosa del pasado. “Los resultados se acatan, se respetan y defienden. Nosotros no somos partidarios de que las mayorías se equivocan, las mayorías dirigen”, dijo Lacalle Pou en su discurso, que lo enaltece al reconocer la derrota. Qué diferencia con lo que sucede en otros países, comenzando por ciertas reacciones destempladas que se vivieron aquí en Colombia.
Uruguay soportó una cruenta dictadura, como les sucedió a los países del Cono Sur. Con el regreso de la democracia se instaló en la Intendencia de Montevideo, desde 1990, una tercera opción de la mano de Vázquez y en representación del Frente Amplio. Su excelente gestión al frente de la municipalidad, su estilo discreto y eficiente, sus programas sociales y su habilidad política le permitieron a esta agrupación de izquierda alcanzar por primera vez la Presidencia. Los retos fueron muchos frente a un país dividido. Pero se impuso la madurez y aquí están los resultados.
Pero no todo será un jardín de rosas para Tabaré. Reemplazar a Pepe Mujica, un ícono en materia de sencillez en su vida personal, vinculado estrechamente con los sectores menos favorecidos y promotor de la ley a favor del aborto y la legalización de la marihuana, no va a ser fácil. El propio Vázquez, siendo presidente, vetó en 2008 una ley a favor del aborto, lo que le ocasionó fuertes críticas dentro de su propio partido. También tuvo, durante la reciente campaña, posiciones ambiguas frente a ciertos aspectos de la ley de legalización de la marihuana. A pesar de la mayoría del oficialismo en el Congreso, el Frente aglutina 27 partidos y la facción de Pepe Mujica, el Movimiento de Participación Popular (MPP), fue la que obtuvo el mayor número de escaños. Él mismo, como senador por derecho propio, va a defender desde allí sus logros como presidente. Así sea frente a su copartidario y sucesor con quien, es más que sabido, no tiene precisamente la relación más cercana.
Más allá de eventuales desencuentros internos, lo cierto es que en un contexto regional donde existen países con una izquierda desfasada y que demuestra su evidente ineficiencia en la gestión gubernamental, amén de las alarmantes cifras de inseguridad, corrupción, desabastecimiento e inflación, como en el caso de Venezuela, la vitalidad de la democracia en Uruguay es un ejemplo de madurez para la izquierda en el poder, por el respeto frente a las minorías políticas, la separación de poderes y la importancia de las instituciones republicanas.