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Lo hemos dicho ya, no sólo como una forma de replicar los anuncios de solidaridad de los medios colombianos con la vecina república de Venezuela, sino también como parte de nuestra filosofía para hacer periodismo en este país: sin una prensa libre, que pueda expresarse a través de sus páginas, que pueda sentar una posición a favor o en contra de una política del gobierno central, la democracia no puede llamarse de esa forma. No es democracia si se ponen cortapisas a la labor de nuestros colegas periodistas.
Resulta entonces traumático el cierre al que varios diarios de ese país se han visto obligados, así como el amedrentamiento constante a la labor de los medios de comunicación y el oficio mismo. ¿No pueden expresarse? ¿No pueden decir que el Gobierno no les gusta? ¡Por favor! ¿No estará el presidente Nicolás Maduro extralimitándose?
Miremos las cifras que hoy prenden las alarmas y generan llamados a la solidaridad, así como a la acción: al menos 21 medios impresos en nueve estados venezolanos reportaron dificultades para conseguir el papel; seis periódicos han dejado de circular, entre ellos El Sol de Maturín, El Diario de Sucre, Antorcha y Primera Hora; 14, al menos, han disminuido su número de páginas y sus especiales editoriales y revistas, muchos de ellos pasando de un número promedio de 32 páginas al escaso, y apenas de registro, de ocho páginas. Aparte de, por ejemplo, la censura a NTN24 cuando transmitía las protestas callejeras en contra del gobierno de Maduro y la torpe expulsión de CNN, que lo único que han logrado es acrecentar la percepción de un gobierno crecientemente autoritario. Y así. Ataques tanto globales como individuales. Una situación absurda e insostenible.
Es por eso que, aparte de escribir editoriales y ofrecer una página diaria a cualquier medio venezolano de cualquier tendencia, los periódicos colombianos hemos decidido solidarizarnos de una forma material mucho más tangible: enviar en préstamo el papel que les hace falta. Así podrán publicar más y, al menos, asegurar su supervivencia. Es poco, es cierto, al lado de una realidad sistemática que los ha dejado agonizando, pero es un paliativo al menos. Esperamos que la entrada del papel no haya tenido ningún problema. Y esperamos, sobre todo, que puedan volver a tener una circulación más amplia que oxigene un poco su trabajo. Que sirva de algo.
Esto no es, ni mucho menos, una solidaridad política con la oposición. No es, tampoco, patrioterismo exacerbado en contra de Nicolás Maduro. Es una manera de apoyar a nuestros colegas. Ojalá sirva.