Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Después de una convocatoria pública que no modificó el resultado previsto, el presidente Juan Manuel Santos por fin le presentó a la Corte Suprema de Justicia una terna para reemplazar al exfiscal Eduardo Montealegre Lynett. Mónica Cifuentes, Néstor Humberto Martínez y Yesid Reyes son tres muy buenos candidatos para ocupar un cargo esencial en el país y para el posconflicto. Ahora al alto tribunal le resta elegir con responsabilidad y, sobre todo, con prontitud luego de las largas que se dio el Gobierno.
La primera lección de la terna nominada por el presidente es que, como lo dijimos el domingo pasado, el proceso de convocatoria pública no parecía muy útil y, en cambio, sí permitió semanas de alta presión política por parte de los partidos que querían ver a una cuota propia ocupando el cargo de fiscal. Al final, la decisión del presidente era previsible y los ternados fueron los mismos que se estimaban antes de comenzar la fanfarria. No sobra insistir: si el Gobierno ya tenía muy claro que los nominados saldrían de cuatro opcionados (el olvidado fue Jorge Perdomo, actual fiscal encargado), ¿para qué el espectáculo público de supuesta meritocracia? Y, de nuevo: ¿por qué esto no se pudo iniciar antes de que el anterior fiscal terminara su período?
Dicho lo anterior, es importante reconocer que el presidente Santos nombró una terna conformada por tres juristas altamente capacitados para dirigir la Fiscalía en los años del —esperamos— posconflicto. A diferencia de otras nominaciones, donde en realidad las ternas son de un solo candidato, la Corte Suprema de Justicia tendrá razones de peso para elegir a cualquiera de los ternados.
Mónica Cifuentes es una penalista especializada en criminología en la Universidad Externado. Tiene una larga carrera en la Rama Judicial, trabajó en la Fiscalía entre 1993 y 1998, lo que le da credenciales de conocer a lo que se enfrenta, y ha sido una pieza clave en el diseño y desarrollo del proceso de paz en La Habana. Su carencia de intereses políticos es un excelente argumento para devolverle a la Fiscalía esa independencia que pareció perder durante los años de Montealegre.
Néstor Humberto Martínez es un jurista consagrado y también participó en el diseño de fórmulas de justicia transicional para los militares. Sus credenciales como servidor público son envidiables: ministro de Justicia en el Gobierno de Ernesto Samper, del Interior en el de Andrés Pastrana y superministro en una parte de la administración Santos, además de miembro de la Junta del Banco de la República y superintendente bancario. Empero, su éxito como abogado privado con su firma (una de las más reconocidas del mundo) se ha convertido en el principal argumento contra su candidatura. ¿Puede garantizar la independencia de la Fiscalía después de haberles servido a clientes poderosos con intereses en amplios sectores del país? De ser elegido, su gran reto será demostrar que su Fiscalía no responderá a intereses ajenos y que no llegó a utilizar el cargo con fines políticos.
Yesid Reyes es un penalista reconocido a nivel nacional e internacional por sus capacidades académicas y prácticas. Su comportamiento como ministro de Justicia ha demostrado calidades técnicas más allá de las influencias políticas. La independencia y la rigurosidad lo han caracterizado en su vida como profesor, litigante y recientemente como ministro. Su nombramiento en el cargo cubriría a la Fiscalía con el prestigio de un funcionario concentrado en utilizar sus conocimientos para fortalecer el ente investigador. En nuestra opinión, haría bien la Corte Suprema en considerar su hoja de vida más allá de sus capacidades políticas o habilidad para el cabildeo.
En todo caso, no sobra repetirnos: cualquiera de los tres estaría en capacidad de hacer una excelente Fiscalía. Ahora le queda a la Corte Suprema elegir cuanto antes, pues no hay motivos para seguir demorando la elección de un cargo tan importante. Que el próximo fiscal arranque a trabajar lo más pronto posible, por favor.
¿Está en desacuerdo con este editorial? Envíe su antieditorial de 500 palabras a yosoyespectador@gmail.com.