Publicidad

El estrés: de salvador a tirano

“ESTOY ESTRESADO”. ¿QUIÉN NO LO dice o piensa alguna vez? El 10% de la población adulta mundial sufre estrés, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Entre los síntomas más comunes están la ansiedad, sensación de ahogo, rigidez muscular, insomnio, falta de concentración, irritabilidad, pérdida de sociabilidad, alteraciones del humor y dolor de cabeza. Pero no es sólo cuestión de salud. Para la OIT el estrés laboral es una enfermedad que supone un peligro para las economías de los países industrializados y en vías de desarrollo.

Hubo un tiempo en que su cometido era salvarnos. Los mamíferos sufrían un estrés de tres minutos para cazar o evitar ser cazados. El cuerpo transfiere así la energía hacia los músculos, aumenta la presión de la sangre y cancela todo lo que no es esencial para la supervivencia. Pero lo que nos ayudaba a vivir, ahora es una plaga. Si no se trata, el estrés puede resultar letal.

La cuestión es que ya no desactivamos ese recurso cuando desaparece la necesidad, sino que seguimos en tensión, dándonos un baño corrosivo de hormonas y forzando nuestro organismo. Imaginamos situaciones futuras que nos angustian. El miedo se activa sin necesidad de que haya un riesgo inminente para nuestra integridad física. Es suficiente pensar en sufrir un despido laboral o que no podremos pagar la hipoteca, que estemos en un atasco o que dudemos si llegaremos a fin de mes. Suele ser mayor y más dañina para la salud nuestra reacción que la mayoría de las amenazas. El estrés comienza por las percepciones propias y las evaluaciones que hacemos de las cosas que nos afectan.

El investigador Robert Sapolsky, de la Universidad de Stanford, quien analiza el estrés desde hace tres décadas, comenzó sus observaciones entre los babuinos de las llanuras de Kenia. Las conclusiones que obtuvo relacionan el estatus social de cada individuo con el nivel de estrés. El animal inferior o sumiso, que tiene una mayor falta de control, presenta mayor estrés, detectado en la cantidad de hormonas —epinefrina, adrenalina—. La presión sanguínea es alta, el sistema inmunológico funciona peor y aparecen más enfermedades. Cuanto menor es el nivel en la jerarquía, mayor facilidad para dolencias cardíacas y menor esperanza de vida.

Algunas pruebas realizadas en grupos humanos arrojan datos muy parecidos. Las personas que socialmente ocupan las escalas más bajas de la sociedad o viven realidades desafortunadas se sienten más desgraciadas y suelen tener peor salud. El estrés produce también envejecimiento prematuro.

El doctor Michael Marmott descubrió por un estudio que el estrés crónico puede destruir conexiones entre neuronas de zonas del cerebro que afectan a la memoria y al aprendizaje.

Entre las causas del estrés crónico están las cargas de trabajo excesivas, una deficiente autonomía, tensión psicológica continua, inseguridad, ritmo de trabajo apresurado, rutina, poca satisfacción personal o laboral. Conlleva desmotivación, falta de creatividad, deterioro de las relaciones interpersonales, aumento de accidentes laborales y del ausentismo.

¿Cómo cambiarlo? Tendríamos que vivir de diferente manera. Reír es fundamental. Según diferentes estudios, hay unos principios activos que favorecen la longevidad y regeneran nuestras células: relacionarnos, ejercer la compasión o el cuidar de los demás nos ayuda a tener una vida más sana. Podemos tratar de cambiar nuestra conducta emocional, mejorar las relaciones interpersonales, organizar mejor las prioridades y tareas, disfrutar del tiempo libre, ser realistas, desacelerarnos, realizar una actividad física con una dieta adecuada…

Sirve toda receta que nos acerque a una sociedad mejor, que reúna condiciones para que las personas puedan alcanzar un desarrollo humano.

* Periodista española, directora de coordinación del Centro de Collaboraciones Solidarias.

ccs@solidarios.org.es

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido