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Más allá del desayuno, estas propuestas buscan enaltecer el papel de este simple pero camaleónico ingrediente que va con todas las comidas.
Me propongo, durante las próximas semanas, darle su lugar de protagonismo al noble huevito, que ha estado destinado al desayuno sin grandes papeles fuera de esta matutina comida. Lo cierto, es que cuando ponemos en escena a nuestro blanco amigo, realmente se luce.
En mi restaurante tengo unas morcillas de burgos crocantes y terminadas con un huevo frito encima, nada más, ¡y se ha convertido en una de las entradas más apreciadas por los comensales! Vamos a empezar con unos huevos pochados, una preparación que deja en su máxima expresión al huevo, y lo vamos a relacionar con la polenta, muy célebre en Italia pero también en otros países, como Rumania y Polonia.
La polenta suele ser de harina de maíz, al menos en su versión más popular, pero la he visto de garbanzos y hasta de cebada. Puede quedar suave y cremosa, recién preparada, pero también se puede dejar enfriar en un molde, luego se corta y finalmente se dora en un sartén. Mi recomendación es que utilicen la Areparina más gruesa que encuentren en el mercado, y que sazonen con suficiente sal el agua o el caldo que utilicen para hidratarla. Normalmente la proporción es de siete partes de agua fría por una de maíz, pero yo la prefiero con tres de agua por una de maíz. Y recuerden: la harina se debe incorporar lentamente, siempre revolviendo con un batidor de mano y luego con una cuchara de palo.
Polenta con huevos pochados y prosciutto
Ingredientes
3 tazas de agua o caldo de vegetales o pollo
1 taza de Areparina gruesa
2 cucharadas de queso crema o mascarpone
2 cucharadas de mantequilla
1/2 taza de queso parmesano rallado
4 huevos pochados
4 cucharadas de aceite de oliva o de albahaca
120 gramos de prosciutto
Sal
Preparación
Acomode el prosciutto en una bandeja y lleve al horno precalentado a 320°F durante 10 minutos. En una olla deje hervir el agua o el fondo con suficiente sal, luego incorpore la polenta lentamente con la ayuda de un batidor de mano, removiendo para que no se formen grumos. Revuelva durante el resto de la cocción con una cuchara de palo. Cuando empiece a dejarse ver el fondo de la olla, integre el mascarpone, luego la mantequilla y, finalmente, el parmesano. Rectifique la sal. Para pochar los huevos, en una olla con agua caliente (sin que rompa el hervor) y una cucharadita de vinagre blanco deje caer suavemente los huevos uno a uno, y con un cucharón ponga a girar el agua para que el huevo quede redondo. Sirva la polenta en la base de un plato, luego los huevos y el jamón, espolvoree un poco más de parmesano y termine con unas gotas de aceite de oliva.