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Cuatro horas después de haber ganado la medalla de oro en los saltos de altura del Campeonato Mundial de Natación en Barcelona, España, el caleño Orlando Duque seguía atendiendo con paciencia a los medios nacionales e internacionales que querían saber la historia del primer colombiano que se sube al podio en el máximo evento de los deportes acuáticos.
“Ya te lo paso, pero tres minutos nada más, por favor”, dijo amablemente su novia Catalina, al otro lado de la línea telefónica. Segundos después el saltador vallecaucano la desautorizó: “no, amor, cinco, diez minutos, lo que necesiten”, señaló mientras tomaba el celular.
Comenzó entonces el relato de su hazaña. Explicó cada uno de sus cinco saltos, los dos del lunes y los tres de ayer. Contó que todos tenían un grado de dificultad similar y que sabía que tendría calificaciones parejas, mientras sus rivales habían planeado algunos más complicados, que dan más puntaje, pero también tienen mayor margen de error.
Admitió que creyó perdida la presea dorada cuando el británico Gary Hunt lo superó, en el penúltimo intento, pero que nunca dejó de creer pues entiende mejor que nadie las competencias. “A este nivel, ganar es muy complicado y el más mínimo detalle marca la diferencia”, dice el vallecaucano, famoso en el mundo por su larga cabellera y su impecable técnica al saltar desde plataformas y acantilados con alturas superiores a los 25 metros. Ayer, en la Ciudad Condal, Duque ganó el oro por menos de un punto (590,20 a 589,30), lo que ratifica su teoría.
“Tenía en mi cabeza un objetivo: ser el primer campeón de saltos de altura en un evento de la Federación Internacional de Natación (Fina), eso era lo único que me faltaba, porque en mi deporte ya lo he ganado todo”, dice Orlando, nueve veces campeón mundial del circuito de Cliff Diving.
“Todos los títulos son importantes, pero este es especial porque luchamos durante muchos años para que nuestra disciplina se incluyera dentro del programa de estos campeonatos. Ahora estamos más cerca de llegar a los Olímpicos”, agrega el colombiano, uno de los artífices de que su deporte tenga amplio cubrimiento mediático y congregue durante todo el año a miles de espectadores en todo el mundo.
¿Cuándo viene a Colombia? “No sé. A finales de agosto, porque ahora tengo una parada del circuito mundial, en Estados Unidos. Después siguen Gales, Brasil y Tailandia”.
¿Ha compartido con sus compañeros de la selección de natación de Colombia? “Casi no, estamos en hoteles diferentes. Me vi con los muchachos de clavados la semana pasada. Y vi competir a Carolina Colorado. Estar con ellos es una sensación muy bonita, porque desde 1995 no representaba oficialmente a mi país y el ambiente de una concentración es fantástico”.
¿Hasta cuándo seguirá compitiendo? “Hasta que los resultados sean buenos. Físicamente me siento muy bien para continuar. De hecho, una lesión me tuvo parado desde noviembre y apenas en marzo volví. No estoy en mi mejor forma, pero gané”, señala sin modestia el nuevo campeón, desde ya candidato a ser deportista del año en Colombia.
“Varias veces me han galardonado en El Espectador. Vamos a ver si esta vez sí me gano el premio mayor”, dice entre risas, aunque sabe que la pelea está dura con los ciclistas Nairo Quintana y Rigoberto Urán, a quienes admira y sigue constantemente.
Y con la espontaneidad y humildad que lo caracterizan sentencia: “Yo se lo daría a Nairo, ese man es un berraco”. Después de un largo rato se despide y muy a su estilo les manda un mensaje a quienes lo han ayudado en su carrera: “La historia dirá que yo fui el primer campeón del mundo en saltos de altura, pero en realidad ganamos todos”.
lordonez@elespectador.com
@Memordonez