Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Este lapso ha sido el indicado, también, para comprobar que Colombia está en la capacidad absoluta de ser plaza para la realización de conciertos masivos con protagonistas como Paul McCartney, Madonna, Kiss, Aerosmith, The Cure, Iron Maiden, Metallica y Coldplay, para mencionar tan sólo algunos. Y mientras ese tiempo transcurrió, el Festival Rock al Parque estuvo ahí, haciéndole un guiño de complicidad a todos aquellos que cada doce meses agendan su cita para ver y escuchar un verdadero desfile de propuestas diversas, en las que el común denominador es la energía y la meta es rebasar los decibeles existentes.
El encuentro de mayor convocatoria en el país y una de las reuniones musicales gratuitas más importantes del continente dejó atrás su fase experimental, de ensayo y error, para transformarse en una vitrina válida para el debut de nuevas agrupaciones del ámbito local. Sin embargo, este espacio también contribuye a la consolidación de iniciativas de reconocimiento nacional que esperan dar el paso hacia el frente en su internacionalización, sin olvidar su pretensión de ser el escenario idóneo para la exhibición de figuras foráneas destacadas, exitosas y vendedoras. Aunque ya superó la mayoría de edad y se aproxima a las dos décadas ininterrumpidas de realización, el Festival Rock al Parque, que este año exhibe el lema “Arte consciente”, es una manifestación viva y por eso debe someterse a constantes modificaciones.
La tolerancia entre los géneros musicales, que conviven de manera pacífica en un mismo círculo llamado rock, debe repercutir en el respeto por la diferencia entre los seres humanos. Este encuentro es un pretexto para compartir buenos momentos y para sintonizarse con la naturaleza donando los aparatos electrónicos cuya vida útil quedó atrás, tal y como lo indica la campaña liderada por la Alcaldía Mayor de Bogotá, entidad organizadora del evento a través del Instituto Distrital de las Artes (Idartes). El hip hop, el metal, el thrash, el funk y demás estilos vinculados con esas cuatro letras (ROCK) que con tanto ritmo han logrado movilizar a la gente durante este último siglo, han sido capaces de subsistir sin inconvenientes a lo largo de 19 ediciones. Lo mismo debe suceder entre los fanáticos y por eso se han diseñado tres tarimas dentro del mismo Parque Simón Bolívar.
Escenario Plaza, Escenario Bio y Escenario Panamérika serán los lugares para respaldar la música durante las jornadas repartidas entre los días 29 y 30 de junio y 1º de julio. Rock al Parque es una maratón, una prueba de resistencia que comienza siempre a las 2:00 p.m. y cuyo último show en cada una de las tarimas debe empezar minutos antes de las 10:00 p.m. Los invitados internacionales serán encabezados por los estadounidenses Cannibal Corpse y Bosnian Rainbows; los españoles del proyecto Vita Imana y los integrantes del dúo argentino Illya Kuryaki & The Valderramas, quienes tendrán la responsabilidad del cierre y dejar la ventana abierta para la que será la celebración de las dos décadas de existencia del encuentro masivo, que en la actualidad es luz y faro para otros festivales de carácter gratuito en Iberoamérica.
Llegó el tiempo del rock en Bogotá, el momento de apropiarse de algunos estilos sonoros que no tienen mucha divulgación masiva durante el año. Los comentarios sobre el cartel seleccionado ya están de más, al igual que los señalamientos de supuesto plagio en el afiche oficial del evento. Todo queda atrás cuando la música eleva su espíritu al aire libre y aparece en escena el rock nuestro de cada año.