Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Las nuevas generaciones podrían encontrarse con Colin Bell, Mike Summerbee y Francis Lee por las calles de Manchester y no reconocerlos. Ellos, hace 44 años en el St. James Park, la casa del Newcastle, le dieron el último título al City. En ese entonces empataban en puntos en la última jornada y aunque el United sacaba ventaja por diferencia de puntos, trastabilló en Old Trafford ante el Sunderland. Sólo los hinchas de vieja data recuerdan la imagen del capitán Tony Book levantando el trofeo en el Maine Road, demolido en 2003.
Desde entonces la hinchada del City ha padecido en sus narices las celebraciones del United: 12 Ligas locales y dos Champions League. Pero la venganza ha sido memorable. Los diablos rojos, con un gol de Rooney que les valió para vencer 0-1 al Sunderland, festejaban el vigésimo trofeo de la Premier en la historia del club, mientras su eterno rival perdía 2-1 como local ante el QPR.
Pero el cabezazo del bosnio Dzeko, tras un tiro de esquina, alimentó las esperanzas del City al colocar el 2-2 y la impresionante tensión del estadio estalló cuando Sergio El Kun Agüero ingresó al área con decisión para definir con un potente remate de derecha que significó el triunfo y el campeonato. El United festejó un título nunca propio; el City se quedó con la gloria, al finalizar en igualdad de puntos (89) y superarlos por diferencia de goles (+64, contra +56). Como hace 44 años.
Agüero, uno de los millonarios fichajes que le llegaron al club caídos del cielo —o de la chequera del propietario Mansour bin Zayed Al Nahyan— fue el héroe de ayer. Completó 23 goles en la temporada y se ubicó tercero en la tabla de artilleros, detrás de Robin Van Persie (27) y Wayne Rooney (27). Procedente del Atlético de Madrid y fichado por 49,4 millones de euros (es el jugador más caro del equipo), Agüero no necesitó tiempo de adaptación porque incluso en su debut anotó, al Swansea en apenas 30 minutos, que lo puso a jugar Mancini. Desfiló hacia la entrega del trofeo con la bandera argentina como capa.
Junto a él estuvo Yayá Touré, quien a pesar de que ayer fue reemplazado por una molestia muscular, fue nombrado mejor jugador de Inglaterra.
“Este es un gran día para el club y para sus aficionados. Han sido 44 años sin ponerle las manos en cima al título y eso es mucho tiempo”, explicó el DT Roberto Mancini y añadió: “Mejoramos mucho respecto al año pasado y hemos sido capaces de mantenernos firmes de cuerpo y mente durante toda la temporada”.
El dinero sí puede comprar títulos. Los 366 millones de euros que vale la plantilla actualmente y los casi 697 millones de euros que ha invertido el jeque árabe para regresar al City a la élite. Al final, todo tiene su recompensa.