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“Elogio del papel”

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“La lectura está amenazada; nos la roban”. “¿El profesor tiene que competir con las tabletas?”. El filósofo italiano Roberto Casati, en su magnífico ensayo Elogio del papel (Airiel 2014), advierte sobre cómo el libro y la escuela están a punto de sucumbir frente al auge de lo que él denomina “colonialismo digital”, el cual amenaza nuestros derechos y “plantea problemas muy graves de preservación de nuestra integridad como personas capaces de conocer, aprender y desarrollarse”.

Como lo advierte Casati, no se trata de la negación del mundo digital, sino de reconocer que la digitalización de nuestras vidas en muchos casos ha sido emancipadora, pero en otros no. Frente al mundo digital —dominado por Google, Amazon, Facebook, Twitter, Wikipedia, Apple, Microsoft, Samsung, Sony y otros tantos—, la libertad individual tiene el reto de aprender a ejercer una resistencia creativa y desconectarse a tiempo. Las políticas públicas, más allá del “deslumbramiento tecnológico”, deben propiciar que las herramientas del mundo digital estén de veras al servicio de los derechos de las personas, pues “la promesa de un mundo más democrático, gracias a internet, aún no se ha cumplido”.

Frente a la posibilidad técnica de grabar, rastrear, digitalizar y desmaterializarlo todo, el ordenamiento jurídico tiene un reto gigante: garantizar que los individuos tengan un efectivo control de su identidad digital, aunque parece imposible por la torpeza con la cual muchas personas les entregan su ser a los motores de búsqueda y a las redes sociales. Ese el verdadero analfabetismo digital.

Aunque en Europa se observan algunos avances para proteger la identidad digital (el derecho a ser olvidado), el asunto de la privacidad en internet tuvo un paradójico evento la semana pasada. Un grupo de hackers decidió “intervenir” los sitios web Ashley Madison —promotor de citas clandestinas extramaritales— y Established Men —para busconas de millonarios— por no borrar efectivamente la información de sus clientes —más de 10 millones—, a pesar de que les cobraban por ello una tarifa adicional. El castigo de los hackers fue revelar las identidades de los usuarios, sus direcciones y teléfonos, detalles de las citas y de las transacciones correspondientes, lo cual seguramente producirá la bancarrota de esos sitios celestinos y miles de divorcios.

@jcgomez_j

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