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La selección de Colombia tiene técnico oficialmente nombrado desde mayo.
En estos tres meses, habló una vez con la prensa, el día de su nombramiento. A Hernán Darío Gómez se le pidió por parte del Comité Ejecutivo de la Federación un manejo totalmente diferente en sus relaciones con el periodismo respecto a lo que fue su anterior gestión. Es decir, para hablar claro, se le solicitó una actitud distendida con todos los medios y evitar los contactos con supuestos voceros oficiales que daban la impresión de exclusivismos
Gómez entendió claro el mensaje y así lo ha hecho. Ya no concede entrevistas privadas a ningún medio. Ya no se le conoce el tono de su voz y nadie tiene derecho a decirle al técnico que está violentando el compromiso adquirido con la Federación. Por el contrario, se ha pasado de punto y ahora lo que se le pide a Gómez, y lo hago públicamente en esta columna como lo he hecho en El Pulso del Fútbol, es que cite a una rueda de prensa y le cuente al país cuáles son sus planes, programas, como es que se va a construir el camino rumbo a Brasil 2014. Encontrar la medida adecuada entre la locuacidad y el hermetismo. Para todo hay momentos en la vida, para callar y para hablar, y Gómez debe entender que hoy es necesario salir del mutismo y empezar a construir un camino de confianza entre los aficionados hacia ese objetivo común de retornar a un Mundial.
El 11 de agosto es día Fifa y aunque muchas federaciones y clubes solicitaron a la rectora mundial suspender esa fecha por antitécnica y por inconveniente, apenas a un mes de terminado Sudáfrica, la fecha se mantiene y la mayoría de selecciones armaron calendario y ya tienen rivales. Colombia no tiene nada hasta este momento. Un partido contra Costa Rica se quedó en meras expectativas porque los ticos prefirieron jugar frente a Paraguay.
Es necesario que el técnico y el coordinador general, Francisco Maturana, le cuenten al país por qué motivos no hay rival, cuándo se va a trabajar con el equipo, como se harán los ciclos de labores para unas fechas confirmadas en septiembre para un torneo en México, qué jugadores se llevarán, de Colombia o del exterior; dónde se van a concentrar. Son muchos los interrogantes que están en el aire.
La selección hoy por hoy no existe y es menester, urgente, fundamental, darles vida a esos planes, a esos programas, a esas tareas de trabajo. El país tiene que empezar a pensar en el equipo, a interiorizarse, a construir los derroteros que den confianza y seguridad.
Señores Maturana y Gómez, es hora de hablar y de mostrar el trabajo hecho en estos tres meses de silencio.