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La mujer que educa al hombre

Conjugando mis anhelos con la realidad sé que en Colombia hay muchas tareas por hacer y muchas se están haciendo en el proceso de reconstrucción.

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Soplan vientos de Paz, en mi patria, Colombia! Que dicha que Colombia pueda cerrar las paginas negras de su historia y comience una nueva historia escrita por ciudadanos reconciliados. Soy optimista y deseo que así sea.

Conjugando mis anhelos con la realidad sé que en Colombia hay muchas tareas por hacer y muchas se están haciendo en el proceso de reconstrucción del tejido social de los que destaco la restitución de tierras a los desplazados por la violencia, la reconstrucción de la memoria histórica, el incremento de las hectáreas cultivadas.

Mirando en perspectiva, la Colombia de hoy y la Colombia del futuro, me acorde de un viejo amigo que habiendo siendo elegido Gobernador de un departamento muy prospero por su vegetación, clima y gente se encontró de pronto gobernando un territorio azotado por el caos creado por los negocios de la droga, que llegaron como un analgésico contra la pobreza, pero lo que hizo fue profundizar las carencias, incrementar la violencia y el deterioro social. Remover en esta región llena de gente buena, la desolación, inseguridad y falta de esperanzas decía mi amigo, no es solo un tema de gobernanza, políticas públicas, subsidios y presupuestos robustos.

Este viejo zorro de la política decía nuestra sociedad está enferma no solo por la pobreza, sino por la codicia, queriendo agrupar varias de nuestras carencias morales y éticas en una sola. Siendo consciente que Colombia no requiere más diagnósticos y que por tanto debemos pasar a la acción, he venido madurando desde hace varios años, una idea, para poder ubicar en sus justas proporciones una Colombia que contradiga al mismo Pablo Milanés cuando decía: “Nuestra Sociedad es un buen proyecto para el mal…”

Pues bien, mi plan son las mujeres, las madres, las actuales y las potenciales, ellas, para que junto con los padres, transmitan el valor del respeto y el trabajo. “La Mujer que educa al hombre” es mi propuesta.

Me dirán, pero de que está hablando, si las mujeres y la igualdad de género en Colombia están amparadas por la Constitución Política y han estado incluidas en las políticas públicas Y diré sí, claro que sí, Colombia fue el primer país de América en conceder derechos políticos a las mujeres hace más de 60 años y observatorios para la equidad de género, acceso a la justicia, condena a la mutación genital entre muchísimos logros. Pero, a donde las políticas no han llegado, es en el apoyo de la mujer como madre en su rol en la reconstrucción del tejido social.

El ciclo de la pobreza y la violencia se vive en “la familia”, las madres que la han vivido la transmiten otra vez. Las madres y el núcleo familiar son el detonante social que hay que articular.

Muchas madres se han quedado solas, en el casi 40% los hogares en Colombia son liderados por madres cabezas de familia obligadas a proveer el sustento económico y también el moral. Esta es una realidad muy cruda, porque lo ideal es que juntos padre y madre fueran la raíz que empuja el árbol de la vida y los valores. Pero cuando la madre se queda sola ella es la raíz.

La madre transmite lo que aprendió: si vivió violencia, la repetirá con sus hijos y luego sus hijos con los suyos. Si la madre está sola educando sus hijos, sus hijos sobre todo los hombres aprenderán que los hogares son comandados por una jefa, la mujer y por ello, los hombres pueden irse y abandonar hijos y así sucesivamente. El ciclo se repetirá y repetirá.., por tanto hay que revertir este ciclo!

Los niños, todos los niños tienen derecho a aprender el respeto en su acepción más amplia, por sus mayores, por sus pares, por el medio ambiente, pero sobre todo por sí mismos y sus descendientes. Tienen derecho a saber que la familia se integra con padre y madre y que cada uno tiene un papel y que aunque los padres no estén juntos los dos son la raíz de su existencia.

Conozco muchas madres especialmente de las que viven en las condiciones muy desfavorecidas, ellas no ven problema en permitir que sus hijos hombres se emborracen, roben o violen al tiempo que se resignan a que sus hijas mujeres sean las “hembras” de hombres, que como sus hijos las embarazan y abandonan. Disto de quienes califican genéricamente a los hombres como machistas irresponsables, puesto que reconozco, al menos, en Colombia un fenómeno social mucho más profundo.

Creo que los objetivos para el Desarrollo Sostenible lanzados en el 2015 cuentan con una oportunidad para que los programas de género, reducción de la inequidad y la búsqueda de la Paz incluya las Madres para quienes estoy convencida se necesitan proyectos y campañas que promuevan los valores comenzando por el respeto y el trabajo digno. Colombia lo necesita pero seguramente otros países también.

*Actual Jefe Oficina para América Latina y el Caribe del Centro de Comercio Internacional

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