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1. La economía está cada vez más globalizada, y si las tasas de interés en los Estados Unidos están muy bajas, esto induce flujos de capital hacia las economías emergentes buscando rentabilidad de corto plazo. Por eso, el fenómeno de revaluación no es único en Colombia, por el contrario, está acompañado de revaluación del peso chileno, del real brasileño y de otras monedas de países emergentes.
2. Sin embargo, hay factores propios a la economía colombiana que ayudan a explicar en el margen la revaluación. Pese a que la cuenta corriente de la balanza de pagos está en déficit, debido a la mayor caída de las exportaciones que de las importaciones, el movimiento neto de capital es positivo sobrefinanciando ese déficit.
3. Lo sorprendente es que al observar los datos de la balanza cambiaria más reciente (tercera semana de septiembre), del Banco de la República, los mayores flujos de capital provienen del sector oficial (Gobierno Nacional, empresas del Estado, entes territoriales, etc.).
4. El Gobierno Nacional tiene un déficit fiscal creciente, por la caída de los ingresos tributarios, debido a la desaceleración de la economía. Ese déficit tiene que ser financiado de alguna manera. Las formas usuales son emitiendo deuda interna (TES) o contratando deuda externa.
5. Parece ser que el espacio de contratar deuda interna ya se llenó y lo que le queda al Gobierno Nacional es contratar deuda externa.
6. Cuando la Nación no ahorra en la época de “vacas gordas” para financiar la época de las “vacas flacas”, la política contracíclica tiene costos importantes.
7. En esta oportunidad el costo importante es la revaluación del peso que castiga a exportadores y productores que compiten con importaciones.
8. Por favor, no presionemos al Banco de la República a comprar dólares, esa política ya fracasó en el pasado y lo único que produjo fue incentivar la entrada de dólares al país.
9. Aprendamos de una vez por todas: ahorremos cuando lleguen las nuevas “vacas gordas” para financiar las nuevas épocas de “vacas flacas”.