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Una de las condiciones del movimiento islamista para renovar la tregua era que ésta se extendiera a Cisjordania, en un intento de acrecentar su popularidad en el otro territorio palestino. La exigencia pretendía en igual medida desacreditar a la Autoridad Nacional Palestina (ANP) del presidente Mahmud Abbas, cuyo control se limita a Cisjordania.
Queda por conocer cómo este drama incidirá en las elecciones palestinas previstas para el primer semestre del año y en las que el movimiento nacionalista Al Fatah de Abbas aspira a arrebatar a Hamas la mayoría absoluta que obtuvo en 2006. Es posible que la operación israelí proporcione votos a los islamistas, pero también que permita recuperar terreno a los sectores palestinos partidarios del compromiso con Israel, encarnados por Al Fatah.
El ejecutivo israelí también busca réditos electorales, pues los sondeos previos al ataque daban el triunfo a la oposición. Las cosas ya cambiaron.
*Efe