Publicidad

A la tercera va la vencida

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Óscar Julián Ruiz fue designado por la Comisión de Arbitraje de la Fifa para formar parte del selecto grupo de trencillas que tendrán a su cargo la dirección del Mundial de Sudáfrica. Se veía venir, se anticipaba, que el nivel de Ruiz y el respeto internacional que su nombre concita, le darían al silbato llanero su tercera experiencia mundialista.

Es curioso, mientras la selección se queda en casa por tercera oportunidad,  Ruiz asiste a su tercer mundial consecutivo.

La Fifa está muy  preocupada con el tema arbitral. Alemania fue la feria del desatino, de los malos arbitrajes, de los jueces reenviados  rápidamente a casa, entre ellos el colombiano Ruiz, por los grandes errores, las  tremendas metidas de pata.

El análisis posterior de los expertos en arbitraje llegó a una conclusión: los jueces tenían que mejorar notablemente su rendimiento físico. Partían de la premisa elemental que un árbitro debe correr más que el jugador más conectado y rendidor del campo. Xavi, por ejemplo, ese diminuto y genial mediocampista del Barcelona, tiene un recorrido de 12 kilómetros durante un partido agitado. Y el promedio de un árbitro está entre 10 y 15 kilómetros por compromiso.

La Fifa se decantó por mejorar el aspecto físico y cuenta Ruiz que los exámenes practicados durante los últimos meses a los árbitros preseleccionados para ir a Sudáfrica consistían en intensos y extenuantes test de repeticiones en resistencia, todos dedicados a buscar el  rendimiento atlético.

No sería justo poner en duda la orientación de los expertos de la Fifa. Pero sí quedan algunas preguntas sueltas sobre la teoría de la rectora mundial del juego. Ellos tan sólo están preocupados por la parte física o también pensarán en algunos exámenes de ‘inteligencia’ para saber cómo reaccionan los jueces, porque muchas veces los árbitros están ahí, pegaditos a la jugada, ni modo de decir que “no la vieron” y sancionan todo al revés, o se ‘inventan’  unos fallos que producen urticaria y dan mucho que pensar.

Lo que queremos decir es que todo no está supeditado a que el árbitro sea un atleta como tiene que ser, esos jueces gordos y sin estado físico no pueden controlar un partido al ritmo en que se juega hoy, pero también que sean inteligentes para poner dosis de muñeca cuando el juego lo requiera, para manejar a los protagonistas, para llevar los partidos con sapiencia.

A Ruiz lo admiran y respetan más en el extranjero que localmente. Son muchos los equipos y muchas las plazas donde el solo mencionarlo produce irritación. Pero, es sin duda el único juez bueno del país, el único que en el ámbito internacional saca la cara por el arbitraje nacional y él se encarga de demostrar permanentemente que se crece cuando dirige afuera.

Ruiz, a ver si esta vez termina el Mundial y no lo devuelven tempranito a casa.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido