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La decisión histórica de los ministros de la primera sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de México, de permitirles a cuatro ciudadanos cultivar su propia marihuana, es un paso corto pero contundente hacia la legalización. Empero, es oportuno enlistar las problemáticas que conllevaría, en este momento, la legalización.
1. Es rotundamente falso que la legalización menguará el poderío de los carteles del narcotráfico. En primer lugar, la delincuencia organizada (este es el nombre correcto) se encuentra suficientemente diversificada mediante la tipificación de 22 tipos de delitos. Tan es así que los grupos criminales se encuentran ubicados en la tercera posición a nivel mundial. Por lo tanto, es ilógico que legalizando la marihuana los grupos delincuenciales se vean mermados, ya que en el estadio actual se encuentran fuertemente consolidados.
Más aún, quienes aseveran que el 40% de los ingresos del crimen organizado provienen de la venta ilegal de marihuana están propagando un mito. La fundación RAND sugiere (con reservas) que sería mucho más creíble que los ingresos de la delincuencia organizada por este rubro oscilen entre de 15 y 26%. Paralelamente, es difícil obtener cifras exactas toda vez que la marihuana se vende en un mercado negro. Así pues, hasta este momento contamos con estimaciones.
2. La capacidad regulatoria del Estado mexicano es cuestionable, ya que la corrupción pulula. En este sentido, México ocupa el lugar 103 de 175 en el índice de Transparencia Internacional. La posición 34 de 34 de países que conforman la OCDE. Lo anterior contrasta con la posición número ocho que ocupa Holanda y la decimosegunda asignada a Alemania. Ambos países son referentes en lo que concierne a la legalización/regulación de la marihuana.
La legalización puede dar pie a que se incrementen las operaciones por lavado de dinero. En este rubro el Estado mexicano ha sido incapaz. Prueba de ello radica en que la Oficina del Control de Bienes Extranjeros del Departamento del Tesoro (OFAC) ha señalado que diversas empresas forman parte de una red de blanqueo de dinero. Las autoridades mexicanas se han destacado por hacer mutis. Asimismo es del conocimiento público que buena parte de los establecimientos lúdicos operan sin permisos en regla o violan la ley, todo mediante el dar una coima (mordida, soborno).
3. Quienes objetamos o dudamos de la legalización somos llamados “panaceos”. Ante esto asevero que algunos individuos promotores de la legalización han presentado una propuesta basada en su “originalidad” o lo provocador que pueda ser la idea para la opinión pública, en lugar de ahondar en el impacto real que tendría la legalización sobre la sociedad. Estos individuos se conocen como los ungidos. Estamos aquí ante un nueva versión de la Cruzada de los Ungidos.
@DHSN85