Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
En respuesta al editorial del 12 de septiembre de 2020, titulado “Crítica, toda la que quieran, pero no silenciamiento”.
Precisamente leyendo su editorial, donde se señala que la libertad de prensa consiste en incomodar y molestar, se puede mencionar que en Colombia gran parte de esta prensa no molesta, no incomoda o por lo menos no lo hace con quien lo debe hacer: con quien ejerce el poder.
En Colombia nos hemos conformado con una prensa informativa, no investigativa, lo cual es un gran peligro, ya que no ahonda en el problema, sino que, al contrario, divaga en las palabrejas con las cuales debe contar una situación. Esta prensa se ha convertido, en vez de un contrapeso del poder, en un peso a favor de este, donde termina inclinando la balanza hacia un solo lado y ya se sabe hacia cuál.
No se observa en su editorial una verdadera autocrítica del gremio, si es que de verdad existe gremio de periodistas en Colombia. Creo que existen más bien pequeños gremios de opinadores o personas que buscan influenciar desde su tribuna a determinados personajes o grupos y medios, que como antenas repetidoras se comparten la misma noticia para ser descrita en diferente forma.
No se ve un contexto histórico de lo que realmente ha sido la prensa en Colombia. Hay algo que va más allá de lo que parece ser una simple réplica y resonancia, un fenómeno que tal vez nunca había existido y gracias a las redes sociales se ha comenzado a patentar: el derecho a réplica de la ciudadanía.
Más bien invito a los que se hacen llamar “periodistas” a que estén vigilantes, estén alertas, tengan cuidado, cuidado de la ciudadanía, que ya no duerme; cuidado de la voz de muchos miles de ciudadanos que no tragan entero, que tal vez están más enterados de la fuente que ustedes, dichosos “periodistas”. Hay gente allí que se cansó de que el cuarto poder muchas veces sea solo un agregado, un apéndice del Ejecutivo.
Sobre la burbuja informativa que crean las redes sociales, sí, existe y lamentablemente es un hecho que para miles es su cárcel, pero para otros miles esta burbuja es solo un cuento. Muchos contrastan, muchos verifican, está ahí a un clic de distancia esa otra fuente de información, que nos viene a verificar si lo dicho por uno u otro es real. Entonces no me vengan con ese cuento de burbujitas, que no todos están en ellas, hay una gran parte de la sociedad colombiana que ya está grandecita para distinguir lo bueno y lo malo, que es capaz de distinguir sobre neochavismos, mamertismos y presidentes eternos, hay mucho colombiano preparado que lee, es comprometido con su país y sabe verificar cuándo le están metiendo los dedos a la boca. Me parece una grosería señalar que la tal burbujita aplica a todos por igual.