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La corrupción no se ataja usando las mismas reglas del sistema actual

Antieditorial
14 de febrero de 2016 – 09:00 p. m.

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Aunque loable y plausible, el llamado que hace su editorial del pasado domingo, “La corrupción está al acecho”, representa también el reconocimiento de un país que no sabe qué hacer con su verdadero problema de fondo.

Por: Rafael Fonseca Zárate

Un llamado a los políticos para que sean buenos colombianos en esta ocasión, y nombren por méritos a personas idóneas y honradas, que realmente piensen en el país, en el bien común y no en sus intereses de partido o personales, resulta apenas ingenuo. Lo expreso con respeto, pero más con tristeza, porque por principio fundamental quisiera que su llamado tuviera éxito.

Una famosísima frase, atribuida a Einstein dada su enorme popularidad de sabio, recomienda no esperar resultados diferentes si seguimos haciendo las mismas cosas. Abrumadoramente cierta en la práctica. Cuando un sistema, cualquiera que sea, repite y repite los mismos malos resultados, y en este caso, peor aún, los profundiza, no hay duda de que el método que usa ese sistema está errado. Tenemos que invitar más bien a diseñar qué cambiamos en el método, y a la dificilísima tarea de introducir tales cambios, dado que quienes los deben aprobar podrían ser quienes se van a ver afectados.

Uno de los cambios necesarios consiste en que el control no sea reactivo y muy posterior, como lo es hoy en la práctica el conjunto de acciones que podrían ejercer los entes de control citados. Para llevar el control a la fuente, entre otras muchas reformas, hay que revisar desde cómo blindar los procesos de contratación estatal en el proceso de licitación, en el que se logra una enorme parte de la corrupción como lo han demostrado diferentes gremios relacionados, hasta la real responsabilidad, sin impunidad práctica, de los directivos prohombres que se nombran en los altos cargos del Estado y que participan en las decisiones que pueden conllevar pérdidas para la sociedad.

En el caso de Reficar, como ejemplo de ocasión, no se puede dejar pasar que, así haya sido por incompetencia, irresponsabilidad o corrupción, todo indica que enormes cantidades de dinero de los colombianos se van a perder, con la grave connotación de necesitarlo con urgencia en miles de proyectos. No es aceptable que, como es el sector petrolero, esa es la forma en que se desarrollan las cosas, o que fueron otros los que decidieron, y que al final de cuentas, aun así, el proyecto es rentable. Somos un país pobre, en el cual, y con muchísimo más énfasis, cada peso debe ser perfectamente invertido para que dé sus réditos sociales y económicos. Esta es la oportunidad para un cambio de rumbo, aplicando castigos ejemplarizantes para los directivos que no hicieron las cosas bien. Que de aquí en adelante cada prohombre deba pensar muy bien antes de aceptar una distinción como la de ser un alto funcionario, y revisar si es competente, si va a enfrentar la responsabilidad frente al país por sus acciones u omisiones, y si está dispuesto a ser realmente honorable.

@refonsecaz

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