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La propuesta Constituyente no es un comodín, sino una oportunidad democrática

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En respuesta al editorial del 18 de marzo de 2024, titulado “Es momento de gobernar, no de Constituyente”.

Es importante señalar que la propuesta de una Asamblea Constituyente en Colombia no es simplemente un comodín político utilizado por aquellos que no pueden lograr consensos en el Congreso, como se sugiere en el artículo. En realidad, la convocatoria a una Asamblea Constituyente es una herramienta legítima y democrática para abordar los desafíos y necesidades de una sociedad en constante evolución.

En primer lugar, es fundamental reconocer que la Constitución de 1991, si bien fue un avance significativo en su momento, no es inmutable ni está exenta de críticas y limitaciones. La sociedad colombiana ha experimentado cambios profundos desde su promulgación, y es necesario adaptar el marco legal a las realidades actuales. La convocatoria a una Asamblea Constituyente no busca negar la validez de la Constitución vigente, sino más bien enriquecerla y fortalecerla para garantizar una mayor inclusión y participación ciudadana.

Además, la idea de que los congresistas elegidos en las urnas representan exclusivamente la voluntad popular es simplista y limitada. La democracia deliberativa implica la existencia de diversos actores y opiniones en el proceso político, y la convocatoria a una Asamblea Constituyente permite ampliar el espacio de debate y participación a sectores que tradicionalmente han estado excluidos o marginados.

En cuanto a la afirmación de que las herramientas institucionales existentes son suficientes para llevar a cabo reformas profundas, es importante tener en cuenta que la complejidad de los desafíos actuales requiere mecanismos más amplios y participativos. Una Asamblea Constituyente brinda la oportunidad de involucrar a la sociedad en su conjunto en la construcción de un nuevo contrato social, basado en principios de justicia, equidad y democracia.

Por otro lado, la crítica de que la propuesta de una Asamblea Constituyente sumerge al país en una polémica innecesaria y aleja al Gobierno de su función de gobernar es injustificada. En realidad, la convocatoria a una Asamblea Constituyente es un acto de responsabilidad política y un ejercicio de soberanía popular, que busca fortalecer la democracia y garantizar la participación activa de la ciudadanía en la toma de decisiones fundamentales para el futuro del país.

Recapitulando, la propuesta de una Asamblea Constituyente en Colombia no debe ser desestimada como una medida radical o populista, sino más bien como una oportunidad para construir un país más justo, inclusivo y democrático. Es momento de abrir espacios para el diálogo, la reflexión y la construcción colectiva de un nuevo proyecto de sociedad, en el que todas y todos tengan voz y voto. La convocatoria a una Asamblea Constituyente es un paso necesario en ese camino hacia un futuro mejor para todos los colombianos.

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