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¡Exclusiva noticia de última hora!
Por Elkin Fabián Ariza Acosta
Las voces del feminismo se alzan en contra de una muestra más (irrelevante, por cierto) de la sociedad patriarcal y machista a la que pertenecemos. Sí, es irrelevante que haya gente que no esté de acuerdo con la forma de hablar de María Paulina Baena y que en medio de sus razones expresen insultos y discriminación. ¿Se puede esperar más de este país dominado por múltiples formas de discriminación (no sólo sexista), por la violencia, la intolerancia, la corrupción a todo nivel y un largo etcétera?
Debo aclarar que el contenido de dos entregas que he visto de la sección La Pulla ha sido excelente, no hay nada que objetar ante una perspectiva tan sensata y bien argumentada. Sin embargo, el estilo de Baena me parece sobreactuado, estridente e innecesario, me recuerda a Alejandra Azcárate… pero en vez de hablar sobre mozas y tusas, abarca temas relevantes.
Lo irrelevante aquí es estar discutiendo sobre las críticas que haya frente al estilo de la presentadora y las reacciones que éstas generen en las feministas. Yo me pregunto ¿la forma de hablar de María Paulina debe gustarles a todas las personas? Por tratarse de una mujer, ¿las opiniones que surjan tienen que matizarse al extremo por corrección política? Los insultos y amenazas son intolerables, pero, señoras feministas, la causa de éstos no es “el patriarcado opresor”, es la ignorancia del colombiano promedio, y si la combinamos con la propensión a la violencia que caracteriza a los machos de las diferentes especies de primates, aparecen castaños, escobares y uribes participando en los foros de ElEspectador.com y en las redes sociales.
El problema que tengo con el feminismo (y por lo cual estoy un 51 % de acuerdo con que se use la etiqueta “feminista” con una connotación negativa), es que la radicalización de sus ideas ha dado lugar a un movimiento caricaturizado y sin importancia, que atribuye causas erróneamente, culpando a la sociedad machista de todo lo que les indigna, mostrando sesgos evidentes que les impiden ver la complejidad de las problemáticas sociales. El feminismo del siglo pasado luchó y obtuvo logros por la anticoncepción, el aborto o el sufragio; el feminismo actual lucha por que en un discurso se hable de “ellas y ellos” o porque la opinión de una mujer (o la forma como ésta la exprese) sea incuestionable: “censura para ellos, libertad de opinión para nosotras”.
Detrás de esta opinión no hay “prejuicios fortísimos sobre el rol que las mujeres deberían desempeñar en la sociedad” ni deseos de perpetuar actuaciones discriminatorias. Todas las personas deben desempeñar el rol que quieran en una sociedad y acceder a las oportunidades para ello, debe haber igualdad de derechos, ninguna persona es culpable de que la agredan verbal, física o sexualmente, y ante la ley hombres y mujeres debemos ser tratados por igual (sólo los hombres estamos obligados a pagar por una libreta militar o a prestar servicio militar obligatorio), pero feministas y feministos: el machismo no es el único problema, ni el más importante, ni la base de los demás problemas que los habitantes de este remedo de país enfrenta. Si quieren ser tomados y tomadas en serio, por favor, demuestren la sensatez que hay en las opiniones de La Pulla… y sean autocríticos y autocríticas.