Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Como líderes y ejecutores de la estrategia Más Familias en Acción (MFA), Prosperidad Social aprovecha la oportunidad de la “Antieditorial” para hacer algunos aportes en el marco de su reflexión del pasado 18 de octubre. Es clave para nosotros que medios de comunicación tan importantes como ustedes se unan en esta lucha contra la superación de la pobreza y que de manera conjunta hagamos un llamado a la corresponsabilidad de los actores involucrados.
Sobre la estrategia MFA, es clave aclarar que no es un programa netamente asistencialista ni perpetúa un modelo basado en la entrega de ayudas para la manutención de las familias, es de hecho un canal para alcanzar otros objetivos claves en la lucha contra la pobreza y la desigualdad. Actualmente cuenta con 2’607.837 familias beneficiarias, de las cuales 42,4 % están en zona rural. Si bien los resultados a primera vista no son de carácter inmediato, sí son determinantes en el largo plazo.
Si queremos ver incidencia inmediata para la superación de la pobreza multidimensional, otros programas y medidas que ha tomado el Gobierno Nacional en términos de salud, educación, empleo, vivienda, bienestar de niñez y juventud, tienen impacto demostrable. (Para ver los resultados de los programas de Prosperidad Social, consulte: http://bit.ly/2dMEsF4)
Es importante evidenciar que a través de estas Transferencias Monetarias Condicionadas se garantiza, por ejemplo, mayor escolaridad y más incidencia en el crecimiento y desarrollo de los niños, en donde la corresponsabilidad de las familias es determinante.
Estas intervenciones en Colombia tienen impactos reconocidos por la OCDE y por múltiples evaluaciones, entre los que se destacan: (i) reducción del trabajo infantil en 1,3 puntos porcentuales (p.p.); (ii) reducción de la desnutrición crónica y/o retraso en el crecimiento de los niños en 6 p.p.; (iii) incremento en la probabilidad de graduación de jóvenes y adolescentes en 6,4 p.p.; (iv) aumento de la asistencia escolar en 4 p.p.; y (v) aumento de la probabilidad de tener un empleo formal después de la intervención en 2,5 p.p. Esta evidencia ha sido identificada desde el inicio del programa Familias en Acción (año 2000).
De hecho, según el más reciente estudio del Banco Mundial, “La pobreza y la prosperidad compartida”, Colombia, a través del programa MFA, ha logrado la reducción del índice de Ginis en un 0,3 %, cifra que, si bien no es relevante a primera vista, evidencia que vamos por el camino correcto.
La inversión en capital humano es la que permitirá que el país tenga ciudadanos productivos, capaces de generar de forma autónoma sus ingresos y de participar activamente en el mercado laboral. La apuesta de la inclusión social es por el futuro; pretende romper la transmisión de la pobreza que ha conllevado a que las barreras en servicios de salud y educación sean heredadas de padres a hijos.
Es importante destacar, entonces, que este programa no es asistencialista en la medida en que genera soluciones estructurales y sostenibles en el tiempo para la reducción de la pobreza y la desigualdad en Colombia, en un marco global de acción que apunta a resultados en el largo plazo. Queremos, como ustedes lo plantean, medidas estructurales duraderas para que se abran las puertas del país desarrollado que soñamos.