Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Colombia vive uno de los momentos más difíciles y dolorosos en los últimos tiempos, un problema al que por años no ha podido dar solución ninguno de los gobiernos que han estado al mando del país, un hecho en el que reina el narcoterrorismo que afecta a la población vulnerable y cuya única solución es el desplazamiento forzado hacia varias ciudades del país.
Es doloroso ver y escuchar lo que está pasando en Tame (Arauca), un municipio que siempre ha estado azotado por la violencia de las disidencias de las Farc y el Eln, por la lucha de territorios, el negocio del narcotráfico, el dominio del petróleo, entre otros factores. Los secuestros y las masacres que se cometen en este lugar son una radiografía de que no han servido ni el proceso de paz ni los acercamientos del Gobierno (si los ha hecho) para frenar esta guerra.
Esta violencia afecta mucho a los ciudadanos que viven en ese lugar, en medio de las balas y las explosiones de los atentados que hacen estos vándalos; la única solución es escapar, dejar sus tierras y correr hacia las grandes ciudades del país para vivir en medio de la pobreza y no poder producir como muchos hacían cuando tenían sus tierras.
Muchos de los desplazados por la violencia cuentan sus horrores, porque obligatoriamente tienen que estar en un bando o el otro, porque tienen que rendirles cuentas a líderes guerrilleros, ya que si no lo hacen violan a sus familiares, los torturan hasta morir, incluso incendian sus tierras y amenazan a todos sus integrantes para que huyan sin importar su destino. Es uno de los hechos narrativos que cuentan estas personas a las que les toca sobrevivir en las grandes ciudades del país.
Y uno se pregunta: ¿qué está haciendo el Gobierno?, ¿por qué no actúa de manera inmediata para frenar esta violencia?, ¿por qué no se abren los diálogos para que haya una solución?, ¿creen que con violencia se arregla el país? Es muy triste ese panorama que se vive en Colombia, es muy triste ver a tanta gente sufriendo, tantos niños y familiares en medio del fuego cruzado, es un hecho que muchos colombianos lamentamos y que tenemos que ver al pasar los años.
Que esto sea un llamado de atención para que el próximo gobernante que dirija el país analice y busque una solución frente a este inconveniente que no ha dado tregua ni ha tenido luz verde a un diálogo para buscar el camino hacia la paz.
Carlos Mauricio Restrepo Carreño.
Envíe sus cartas a lector@elespectador.com