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No sólo México llora la muerte de uno de sus hijos más ilustres, el escritor Carlos Fuentes Macías, diplomático, ensayista, poeta, político, quien a los 83 años ascendió al plano mayor, en una madrugada en calma, sino el gremio de las letras universal.
“Yo siempre estoy pensando en el primer lector de un futuro libro, un lector que aún no nace y que descubrirá mi obra dentro de cincuenta años”. Hijo de diplomático, trasegó desde niño por el mundo de la literatura, la política y la comunicación, naciendo en Panamá, pero dejando su pluma en un marco universal. Ganó todos los premios, menos el Nobel de Literatura, postulado varias veces. La muerte de Artemio Cruz, Aura, Terra nostra, títulos cumbre en su vasta obra literaria, no opacarán sus últimas novelas Federico en su balcón y El baile del centenario, las que saldrán a la luz como homenaje póstumo. “Los novelistas quisiéramos ser exorcistas de los males de la sociedad y acabamos siendo profetas”. “Un hijo merece la gratitud del padre por un solo día de existencia en la tierra”. Enterró dos hijos: Carlos de 25 años y Natasha de 29; le sobrevive su hija mayor, Cecilia Fuentes Macedo. El Palacio de Bellas Artes de México lo despide como lo que fue, un Grande. Fuentes, tan cercano a Colombia por sus diferentes colaboraciones en revistas y diarios, también será recordado entrañablemente en nuestro país, a quien tuvimos en el mes de febrero en el Gimnasio Moderno de Bogotá. Maestro Fuentes: su obra ya es fuente inagotable y referente obligado para próximas generaciones no sólo en cincuenta años como usted lo escribió, sino por siempre, y también como usted lo dijo: “En esto creo…”.
Helena Manrique. Bogotá.
No hacer eco
El no hacer eco a las acciones del terrorismo, venga de donde venga, es una muestra de la independencia y del compromiso ético de El Espectador con sus lectores. La primera plana dedicada el día de hoy (mayo 16 de 2012) a Carlos Fuentes merece mucho más despliegue que la demencia de las extremas de nuestro país. Ojalá los demás medios tomaran este ejemplo, aunque no me hago muchas ilusiones.
Bernardo David David.Bogotá.
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