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Dice Molano en el segundo de sus dos artículos sobre Providencia, publicados el 4 y el 5 de este mes, que el Gobierno quiere suprimir el idioma nativo (original) de las islas que localmente se conoce como el kriol (creole) para promover el inglés y el español.
La verdad es todo lo contrario: el Gobierno le propuso a la Secretaría de Educación de San Andrés y Providencia que ofreciera cursos de kriol en todos los colegios públicos en los primeros años de primaria, como una medida para facilitar que los niños de origen raizal se acomoden mejor en las etapas iniciales de su experiencia escolar y los niños de otros orígenes culturales tengan acceso a esa lengua nativa de las islas y de otras islas del Caribe. También se le propuso que se deje de hablar de bilingüismo cuando en las islas lo que existe es trilingüismo (kriol, español e inglés) y los tres idiomas deben ser enseñados en los colegios. Se aportó la experiencia de Curaçao, donde todo el mundo aprende papiamento (el creole de la isla), holandés, español e inglés, y casi toda la población habla esos idiomas con fluidez. En esa isla se ha estudiado y descubierto el efecto positivo de enseñarles a los niños en los primeros años de escuela el idioma que hablan en la casa (papiamento) y se enseñan los otros tres idiomas desde muy temprano, el holandés desde que se ingresa al colegio, el inglés y el español desde tercero de primaria. El Gobierno también ha hecho énfasis en que la enseñanza formal del kriol es un reconocimiento de la importancia de enaltecer y mantener viva la cultura nativa del archipiélago y una forma de preservar y hacer progresar el lenguaje que históricamente ha predominado en las islas. Las autoridades del departamento han acogido estas recomendaciones. Como parte de este esfuerzo, el Sena y el Gobierno han organizado un programa de formación de 40 profesores de kriol, escogidos entre los mejores bachilleres de las islas en los últimos años, que va a basarse en material recogido y desarrollado por profesores afiliados con la primera iglesia bautista de San Andrés y a la Universidad del Valle y va a contar con profesores visitantes de Jamaica y países donde se habla el idioma; se está desarrollando su gramática y se divulga su literatura. La iniciación de ese programa está pendiente de que los líderes de la comunidad raizal de las islas participen en la organización y lanzamiento de los cursos y aporten el material didáctico con que desean contribuir. Curiosamente, algunos de los líderes raizales creen que enseñar formalmente el kriol es despojar a esa comunidad de uno de sus tesoros y se oponen a que se formalice su enseñanza; otros dicen que es más importante que aprendan inglés. El inglés lo van a aprender de todas maneras, porque es la lengua franca del mundo; el español lo enseñan a todo nivel en los colegios. El que hay que impulsar para fortalecerlo y propagarlo es el kriol, que justamente es un tesoro y lo aprenden los niños en sus casas, y por eso mismo debe ser ampliamente conocido, dotado de gramática y literatura, y exaltado.
Agradezco su atención y espero que otros interesados rectifiquen otros aspectos de los artículos de Molano que posiblemente reflejen también su desinformación, como ha sido evidente en este caso.
Rudolf Hommes. Bogotá.