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La situación del agro y el TLC
Con ocasión de las dificultades para la aprobación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, se ha presentado un debate entre el senador Gustavo Petro y Andrés Arias, ministro de Agricultura, en El Espectador del 21 al 27 de octubre, con conceptos que considero explican la lamentable situación socioeconómica del sector agrícola de este país.
Con respecto al senador, considero que el auditorio adecuado a los intereses del país es el Congreso de Colombia -y no el de Estados Unidos-, que es donde debió hacer las denuncias sobre la apropiación por parte del narcotráfico de grandes extensiones de tierra.
Con respecto al grado de concentración de la tierra, debe realizarse un debate nacional que evite que sigamos aplazando un tema que es una de las causas estructurales del conflicto social que vive Colombia. Considero importante que se sigan estudiando alternativas del uso del suelo, porque en las 12 millones de hectáreas que cita como ejemplo, deben generarse no un millón seiscientos mil empleos, sino, mínimo, seis millones de empleos. Su apreciación de que la ganadería es de praderas, donde además de algunas vacas pasean reinas, no visualiza la importancia económica de este sector y no contribuye a un clima de respeto que permita una concertación para mejorar los indicadores de productividad del sector.
La oposición del Polo Democrático al TLC es un tema que deben reflexionar, porque para mejorar la situación del 50,4% de los colombianos que están en situación de pobreza y del 15,4% que están en la indigencia, se necesita producir más riqueza, es decir, más bienes y servicios que satisfagan nuestras necesidades y las de poblaciones que, con un mayor poder adquisitivo, nos paguen un mejor precio por nuestros productos y servicios. La disyuntiva es quedarnos a compartir la pobreza de los países suramericanos con un promedio de ingreso per cápita de 7.700 dólares o aprovechar el ingreso per cápita de los Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea, Japón, que es en promedio de 35.000 dólares. La necesidad de insertarnos a la globoeconomía la ratifica el hecho de que los países de América Latina con mejores ingresos per cápita son los que están vinculados al comercio mundial: Argentina, 15.937 dólares; Chile, 12.983 dólares; Uruguay, 11.606 dólares. Mientras que Colombia tiene un ingreso per cápita de 8.091 dólares.
La visión del senador Petro no contribuye a edificar fortalezas que nos permitan aprovechar de forma eficiente la globalización económica, pero lo desconcertante es que la posición y ejecutorias del ministro Arias tampoco satisfacen los requerimientos de un mejor desarrollo económico incluyente a partir del agro.
En un país con un enorme conflicto social, no ayuda para nada que el ministro Arias señale que después de quitar el 42% del área catastral concedida a minorías étnicas que no superan el 2% de la población, el 43% de la tierra queda en manos del 6% de las personas que hoy aparecen en el catastro. En primera instancia, según el censo de 2005, la población indígena y afrocolombiana corresponde al 14,05% de la población colombiana. El Estado colombiano tiene un deber moral y constitucional de tomar las medidas necesarias para mejorar la situación socioeconómica de las minorías étnicas y en general de la población pobre e indigente La concentración de la tierra es un problema de Estado y como tal el Ministerio de Agricultura debe liderar el debate nacional sobre el tema.
La propuesta de desarrollo agrícola del ministro Arias se basa en los cultivos de caucho, cacao, palma africana, caña de azúcar, madera. Estos cultivos generan poco empleo por hectárea. Además, al analizar la oportunidad de generar y retener valor agregado, las opciones serían palma africana y la caña de azúcar para biocombustibles, pero la planta mínima competitiva vale 20 millones de dólares, capital que no está al alcance del pequeño ni del mediano productor. Las políticas de fomento y estímulos tributarios deben dirigirse a la producción de alimentos para el consumo nacional y la exportación, es decir, ganadería intensiva, piscicultura, avicultura, porcicultura, frutas y hortalizas, plantas medicinales, aromáticas y condimentarias.
Es contradictorio que Colombia, con los suelos fértiles y las fuentes de agua que posee, sea un país importador de cereales, debido a la baja productividad que se obtiene en los cultivos. Es momento de evaluar qué impacto han tenido las investigaciones del cultivo del maíz, soya y trigo en el aumento de productividad. El sector agrícola genera el 20% de los empleos de Colombia, en un escenario en donde de las 40 millones de hectáreas aprovechables, sólo tienen uso en cultivos 5 millones. El resto es ocupado por ganadería extensiva. Es indudable la necesidad de la reforma agraria, la modernización de la ganadería y la masificación de la producción de alimentos para consumo nacional y exportación.
Edinson Salazar Yanes. Bogotá.
No le importa
Sobre la nota "Los vecinos del Coronel" (El Espectador, semana del 21 al 27 de octubre), como residente del conjunto que se menciona, no me preocupa que me investiguen; en este conjunto nos robaron apartamentos, violaron chapas, robaron radios de carros, según me comentaron había consumo de estupefacientes (¡y quién sabe si venta!), parqueaban vehículos muy lujosos que no son normales para un estrato 4, se comenta que hasta un depravado sexual hacía de las suyas ¡en el parque infantil! Sí me preocuparía si mi nombre, mis bienes, salieran publicados; pero si lo que este señor intentó hacer fue investigar pícaros, estoy seguro que fue de buena fe, no me importa que me hayan investigado, porque considero que es para beneficio del conjunto y de su familia. De los 306 posibles investigados que el artículo afirma, estaría seguro que la mayoría son personas de bien. ¿Qué pasaría si de los 306 hay 300 bien y 6 con deudas ante la justicia? ¿Esto a quién afectaría, a los 300 o a los 6? ¿No prima el bien general sobre el particular? Ahora que la misma Policía advierte que el hampa, paramilitares, etc., están tomando en arriendo o comprando en conjuntos residenciales, ¿no es bueno saber con quién viven nuestras familias? Esto es lo más cierto: "el que nada debe, nada teme"
Enrique Durán. Bogotá.
Un gazapo de Hitchens
La excelente columna de Christopher Hitchens sobre el "Islamofascismo" en la última edición de El Espectador tiene un error que deseo llevar a su atención. Hitchens escribe que el general Gonzalo Queipo de Llano gritó: "¡Muerte al intelecto! ¡Viva la muerte!". Esto es incorrecto. El famoso encuentro con Miguel de Unamuno tuvo lugar el 12 de octubre de 1936, pero fue el general José Millan-Astray, el fundador de la Legión Extranjera española, quien gritó: "¡Abajo la inteligencia! ¡Viva la muerte!", y no Queipo de Llano.
Carlos A. Camargo. Bogotá.
Y en Planeta en Peligro
Estoy coleccionando "Planeta en Peligro" y deseo corregir a su(s) autor(es), ya que en la página 175 dice que antiguamente los campesinos del Cauca bajaban de los nevados de Cumbal y Puracé bloques de hielo (…). Es inaudito pensar que un campesino caucano llevaba a su casa bloques de hielo para hacer helado bajados del Cumbal, el cual queda ubicado al sur de Nariño y, para llevar el hielo al Cauca, los campesinos debían atravesar el Valle del Patía, donde la temperatura promedio es de 25°C. Deben saber que el helado de paila es algo tradicional del sur de Nariño, similar al cuy en todo el departamento de Nariño.
Adriana España. Bogotá.
R: La costumbre del helado de paila no es exclusiva del sur de Nariño. Los campesinos de Cauca bajaban el hielo, obvio, del Puracé, y los de Nariño lo bajaban del Cumbal, y mucho antes, de acuerdo con los registros históricos, los indígenas (pertenecientes a la comunidad Anganoy, que ahora viven en las faldas del volcán Galeras) también bajaban hielo del Galeras. Pero, evidentemente, la redacción podía dar para el equívoco que señala la lectora.
No entiende
Hay cosas que no entiendo del presidente Álvaro Uribe. Reiteradamente sale a las plazas, consejos comunales y cuanto escenario se le presenta, para señalar o acusar a todas las personas que se le oponen, como auxiliadoras de la guerrilla o terroristas.
Especialmente la semana anterior a los comicios fue muy claro al invitar a los electores a no votar por los que, según él, son apoyados por las Farc. Esto parece que lo preocupó mucho y el mismo discurso lo repitió una y otra vez. Lo que me sorprende es que en cambio no le molestó ni dijo nada cuando los paramilitares han salido a confesar sus simpatías tanto por el Presidente como por muchos de sus seguidores.
No se dice nada cuando el Presidente y su Ministro de Defensa salen por los medios a descalificar personas y corrientes políticas. Si están empeñados en estos señalamientos, pues que presenten pruebas ante las autoridades y cumplan como ciudadanos. De lo contrario, el Polo Democrático debe presentar cargos no sólo por participación en política, sino también por injuria y calumnia.
Ahora sale un comunicado de la Casa de Nariño haciéndonos creer que lo que dijo no fue lo que realmente quiso decir. ¡Qué falta de valor! ¿Será que el Presidente y sus ministros nos creen imbéciles?
Lucila Marín de Arias. Bogotá.
El camorrero
Es una lástima que la cargadilla del Profesor al destacado alumno Álvaro Uribe, la siga don Carlos ahora que ese alumno es el Excelentísimo Presidente de la República de Colombia. Los maestros, todos sin excepción, deben reconocer la brillantez de sus alumnos, y más con un alumno Presidente. Don Carlos está desvirtuando profundamente las buenas maneras y el estilo transparente que tiene el nuevo alcalde Samuel, que no es amigo de las peleíllas de baratura y de las malas maneras al dirigirse al presidente Uribe. Don Carlos debe ser más bizarro y tolerar los grandes triunfos republicanos de su alumno brillante, reconocido así por el país nacional. ¡La tensión la está generando don Carlos!
Rogelio Vallejo Obando. Bogotá.