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Columnas basura

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No se entiende cómo un diario que quiere sobresalir por la calidad de sus publicaciones le da espacio a dos columnas basura como las publicadas el 13 de marzo, tituladas: “Cuando la comida se convierte en basura” y “Hawking”.

Tomar en serio lo descrito por la española Muguerza Osborne obliga a tratar de entender qué quiere proponer la colaboradora: ¿que se recoja lo que se deja en los platos y se les envíe a los necesitados en África? ¿Hacer que se cocine sólo lo indispensable y que toda la gente se coma todo lo que se le sirve? ¿Mandarles anticipadamente a los presuntos necesitados, adivinando lo que habrá de sobrar en las plazas de mercado y en las abacerías? ¿Cree la citada señora que las frutas que no se recojan no se dañan en los árboles? ¿De verdad cree que el pescado en los buques de pesca permanecen vivos y no en los refrigeradores? ¿De qué cree que se alimentan los cerdos en muchos de los criaderos? Hacer un presunto estimado de los daños ambientales cuando evidentemente no conoce ni analizó seriamente el tema es un acto atrevido y, para ustedes, publicarlo es sencillamente vergonzoso.

Sobre lo escrito por José Fernando Isaza ocurre otro tanto. Este señor cree que nombrando personajes obsoletos o haciendo alusiones de palabras mágicas como la “cuántica o la teoría de la relatividad” impresiona al lector. No sabe que existen estrellas como Arturo (39.456 millones de Km de diámetro), Rigel (228.943 millones de Km de diámetro), Aldebarán (260.408 millones de Km de diámetro), Betelgeuse (994.284 millones de Km de diámetro) y Antares (1’357.276 millones de Km de diámetro, por nombrar unas pocas) extremadamente más grandes que el Sol (apenas 1.392,5 millones de Km de diámetro) que exceden en mucho el atrevido dato que se aventura a suministrar en la supuesta creación de los míticos agujeros negros. Además los menciona como ciertos, aunque afirma que son un fenómeno nacido del supuesto soldado llamado Schwarzschild en un momento febril durante su permanencia en un hospital. Nombra como copartícipe a Stephen Hawking, un señor terriblemente enfermo, negado y resentido con todo y quien además piensa que somos un posible holograma de un nosotros, existente en algo que él tampoco sabe.

Isaza intenta en la columna hacer una novelesca y aterradora descripción de lo que imagina que sucedería si alguien fuera tragado por su colosal devorador. Interesante y algo divertida, pero…

Siento mucho manifestarme de esta manera tan ruda, pero los lectores tenemos derecho a que se nos considere con respeto y no como consumidores legos e ignorantes.

Rogelio Antonio Pinillos C.

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com.

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