Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Llegó el verano al hemisferio norte y, con él, las vacaciones para mucha gente adinerada de América del Norte y de Europa, así como de otros lugares.
Es en esta época del año cuando más me arrepiento de ser europeo y, en particular, español. Cada vez que entramos en esta estación me viene a la memoria una lamentable realidad que azota con particular dureza a los países pobres del mundo, también a los de América Central y del Sur: el turismo sexual.
Pido a los gobiernos de los países afectados que tomen medidas para castigar a los turistas que busquen sexo aprovechándose de la población autóctona. Ruego que castiguen duramente a los negocios turísticos (hoteles, agencias de viajes, etc.) que se presten a ofrecer “servicios sexuales”. Solicito que protejan a la población para que no se lesione su dignidad personal. Suplico a la población de los países afectados que no se deje usar. Hay muchos turistas que sólo buscan sexo para pasárselo bien humillando a la gente, especialmente a los pobres. Ellos no tienen piedad de quién está en la miseria y yo les aseguro que el dinero que les den no los va a hacer menos pobres. Para ser pobre igualmente, vale más por lo menos conservar la dignidad.
Ignacio Terrazas Sáez. Madrid.
La tragedia por el rebusque
“Soldado por necesidad” , la crónica que publicó El Espectador en su edición del día martes 28 de junio del presente año sobre la muerte de Niyireth Pineda Marín, la soldado colombiana muerta en Afganistán el fin de semana tras un atentado, es una muestra más de lo que ocurre a muchísimos colombianos que se ven obligados a ocuparse en lo que sea con el único fin de sobrevivir laboralmente para cumplir con las necesidades personales y de la familia. Para Niyireth Pineda Marín la labor de soldado en ningún momento era un trabajo digno y sí , en cambio, fue un rebusque al que llegó por mera necesidad y la llevó a la muerte. Es que definitivamente la lista de los peores males de Colombia la encabeza el desempleo, sigue la inseguridad, también el desplazamiento forzado por diversos factores y la creciente inmoralidad. El rebusque es el que ubica el DANE como empleo informal o temporal, y ese sí que está en crecimiento en todo el país.
Jorge Giraldo Acevedo. Santa Marta.
Envíe sus cartas a lector@elespectador.com