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Si eres un estudiante de universidad y estás pasando por la crisis de los 20, esto es para ti…
Como estudiante universitaria de 21 años, me he cuestionado innumerables veces a lo largo de mi carrera: “¿Qué hago aquí?”, “¿me visualizo viviendo de esto en el futuro?”, “¿es este realmente mi sueño?”.
Hoy puedo afirmar con seguridad que, aunque no tenga una idea clara de lo que quiero hacer con mi vida, tengo la certeza de que lo que estoy estudiando no define mi camino. No cumplir con la imagen ideal que otros han asumido de mí está perfectamente bien.
Hoy estoy aquí, escribiendo esto desde mi casa en Barranquilla durante el semestre sabático que decidí tomar porque estaba en un punto en el que de tanto callar lo que en verdad quería o lo tanto que despreciaba la carrera en la que estaba, simplemente exploté. Y no solo exploté de forma verbal, exploté de forma física y psicológica también, ya que de tanto callar lo que sentía, mi cuerpo empezó a manifestar lo que mi boca no quería decir.
Eso puede pasarte a ti también si sigues haciendo algo en lo que sabes que no eres feliz.
Cuando tomé la decisión de este semestre sabático, lo hice con la esperanza de poder tomarme una pausa para pensar en lo que de verdad me hace feliz y así por fin poder visualizar cómo me veré en 10 años.
¿Me veo siendo mamá con una familia grande y hermosa?
¿Me veo trabajando en un laboratorio por largas horas?
¿Me veo sentada al frente de un escritorio escribiendo sobre los temas que me interesan?
Les digo una cosa: ahora mismo mi única certeza y seguridad es que no tengo ni la más mínima idea de cómo me veré en 10 años y la paz que siento al admitirme eso a mí misma es inmensa y debo decir que muy satisfactoria.
Por lo tanto, si en algún momento de este tiempo en el que estoy pensando en mí me llego a sentir como un fracaso o como un desperdicio, cierro los ojos y me detengo ahí. El hecho de elegir un camino diferente al de mis familiares o conocidos no significa nada negativo. Todos somos valientes y fuertes a nuestra manera. Para mí, ser valiente significa afrontar mis problemas y por fin hablar por mí misma y defender lo que quiero sin ningún remordimiento.
No tengo miedo de perseguir lo que realmente deseo, incluso si mis decisiones parecen “locas” para los demás. Lo más importante es que esas decisiones sean coherentes con mis valores y me acerquen a la felicidad que todos buscamos, sin importar si tengo 21 o 50 años. La verdadera determinación radica en tomar el control de mi vida y seguir mi propio camino, y eso solo lo voy a conseguir acercándome a mí misma, incluso si eso significa alejarme de las expectativas de los demás.
Fiorella Maroso Guzmán.
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