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De Juan Camilo Restrepo

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En El Espectador del 3 de febrero de 2012, María Teresa Ronderos escribe un artículo que se titula “El Gobierno de los campesinos”, en el que afirma que el Gobierno estaría dándole un “uso libre de estadísticas para inflar los logros en materia de restitución”, confundiendo los resultados de la restitución.

Nada más alejado de la realidad. El Gobierno ha sido especialmente riguroso en distinguir (en todos sus documentos y estadísticas) lo que son hectáreas restituidas y hectáreas formalizadas. Y nunca ha confundido unas con otras.

Es evidente que las cifras de formalización (que es una política agraria también de gran importancia, como la misma periodista lo observa) son mayores a la fecha que los de restitución, pues las primeras corresponden a la acción que emprendió el Gobierno desde el mismo 7 de agosto de 2010, mientras que las segundas, salvo las que se han podido hacer por vía administrativa, son por supuesto menores, pues la Ley 1448 de Víctimas y Restitución de Tierras apenas comenzó a regir el 1° de enero de 2012.

Juan Camilo Restrepo Salazar, ministro de Agricultura y Desarrollo Rural.

Los tiempos de la actualidad

Hablar del escritor y diplomático mexicano Carlos Fuentes Macías, nacido en Panamá, premios: Cervantes, Príncipe de Asturias y eterno aspirante al Nobel, es hablar de novela, ensayo, guión y oratoria. Al auditorio del Gimnasio Moderno de Bogotá asistimos a un conversatorio, donde no hubo preguntas, porque fue un monólogo eminentemente político. Los tiempos de la actualidad, donde reiteró Fuentes, que a mayor educación, equidad y compromiso, menos violencia y desigualdad, algo más que obvio. El expresidente Belisario Betancur lo presentó, pronunciando el repetitivo chiste: “Es un conversatorio, no un conservatorio”, justo el día que el presidente Santos salió públicamente a pedirle perdón en nombre de los colombianos, por los hechos sangrientos del Palacio de Justicia en 1985. Mucha gente no acepta el término conversatorio, pero si existe locutorio, ¿por qué no hablatorio o charlatorio? Esperábamos más del evento después de una fila en la calle bajo el rayo de sol. Pensamos que Fuentes era un gran orador, pero se apoyó todo el tiempo en un texto que leía mientras alzaba su mirada al auditorio. También pensamos que Fuentes no incurría en manías idiomáticas del común, quien se pifió al reiterar: “conciudadanos y conciudadanas”. Escritor: con el término conciudadanos es suficiente, por su puesto que las mujeres también estamos incluidas.

Helena Manrique. Bogotá

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