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Nos dirigimos a ustedes en referencia a la columna publicada en la sección internacional de El Espectador el 2 de noviembre titulada “Antisionismo y antisemitismo”.
Una vez más, el autor de esa columna deja que su ideología se interponga en el camino de los hechos. Lo cual nos deja sorprendidos por sus evidentes inexactitudes y la reproducción de falsedades trilladas, al mejor estilo de los propagandistas antiisraelíes.
Es insólito leer de este funcionario palabras que satanizan, deslegitiman e incitan al odio contra el pueblo judío.
Según sus afirmaciones, no es difícil preguntarse por qué organizaciones terroristas avalan la labor del movimiento BDS, que llama a boicotear al Estado de Israel, único Estado judío del mundo. No se puede negar que los partidarios del BDS muestran una extraña y selectiva animadversión contra el Estado judío. Deberían hacer un examen de conciencia sobre por qué son más anti-Israel que muchos estados árabes.
Pero allí no termina todo; resulta más ínfimo negar la existencia del Estado judío, de nuestro pueblo indígena cuya ininterrumpida presencia física en su tierra ancestral data de milenios, y además señalarlo de ilegal.
Vale la pena recordarle al columnista que Israel siempre ha estado en favor de la paz y los recientes Acuerdos de Abraham son la prueba vívida de esto. Israel ha llamado, en repetidas ocasiones, a sus vecinos palestinos a la mesa de negociaciones directas, hecho que el señor Montero dejó de mencionar o que tal vez simplemente prefirió ignorar.
Las palabras del columnista —que por cierto presenta visiones políticas viniendo de un ciudadano colombiano y que además omite, en la firma de la columna, ser el asesor político de la Misión palestina en Colombia— están llenas de veneno e incitación, y son evidencia viva del antisemitismo y el racismo que todavía existe en el mundo.
Entonces queda la inevitable pregunta: además de incitar a los lectores y fomentar el odio contra el pueblo judío, ¿cuál fue el valor de una nota tan engañosa?
Anna Keinan. Encargada de Negocios a.i. Embajada de Israel.
Respuesta del director. Resulta inevitable responder a esa pregunta: los contenidos de opinión, como la columna referida o como esta carta, tienen el valor de mostrar desde un enfoque plural las diversas percepciones que pueden existir sobre diversos temas.
Envíe sus cartas a lector@elespectador.com.