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Del embajador de Israel

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Reacción a un artículo de Víctor de Currea-Lugo

Me dirijo a ustedes en referencia al artículo publicado en El Espectador el martes 15 de marzo, en la sección internacional, escrito por el señor Víctor Currea-Lugo y titulado “Siria, la manzana de la discordia”.

Una vez más, el autor de ese artículo deja que su ideología se interponga en el camino de los hechos.

Como ha repetido muchas veces mi gobierno, Israel no ayuda ni apoya a ninguna de las partes en la guerra civil en Siria. Por otro lado, Israel extiende ayuda humanitaria, sin hacer preguntas, y trata a miles de sirios en hospitales israelíes, una historia que ha sido ignorada por El Espectador.

Israel está, sin embargo, y al igual que cualquier otro país, obligado a defender sus fronteras y proteger a su población civil y su soberanía, y continuará haciéndolo, independientemente de cuál de las partes en Siria va a tratar de violarlas.

Igualmente, Israel continuará frustrando los intentos de Irán y Hezbolá de construir otro frente de terrorismo contra él en el Golán, e impidiendo la transferencia de armas particularmente letales de Siria a Líbano

En este sentido, son igualmente vacías las reclamaciones en relación a las intenciones de Israel a Hezbolá o Irán. Como se ha demostrado en repetidas ocasiones a lo largo de los años, la realidad es precisamente la opuesta.

Irán y su “representante”, Hezbolá, han sido involucrados en ataques e intentos de ataques terroristas contra objetivos israelíes y judíos alrededor del mundo, de Bakú a Bangkok. Coincidencialmente esta semana conmemoramos el 24 aniversario del bombardeo de nuestra embajada en Buenos Aires, en la cual fueron asesinados 25 ciudadanos argentinos y cuatro diplomáticos israelíes y cuyos autores fueron también Irán y Hezbolá.

Cabe destacar también que en el 2006 Hezbolá lanzó miles de cohetes y misiles de largo alcance contra la población civil de Israel, causando víctimas y daños materiales y poniendo en riesgo la vida de millones de personas inocentes. Desde entonces Hezbolá se ha ido rearmando, con la ayuda de Irán, y ha establecido su infraestructura bélica en medio de la población civil libanesa, violando las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU especialmente la resolución 1701 del 11 de agosto de 2006.

Israel es el único país cuya propia existencia está amenazada por otro país. Si faltarán más pruebas sobre las intenciones de Irán, el miércoles pasado este país efectuó unas pruebas de misiles balísticos. Estos misiles tenían inscrita la frase “Israel debe ser borrado de la faz de la tierra”. Desafortunadamente esta noticia tampoco fue reportada por El Espectador.

Marco Sermoneta, Embajador de Israel en Colombia

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com

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