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Quisiera hacer algunas precisiones en relación con la última columna de Cecilia Orozco (“Complot político-judicial contra la Corte Suprema”, El Espectador, 11/11/2020).
Es verdad que fui elegido por mayoría para integrar la Comisión de Acusación de la Cámara de Representantes, pero no es un hecho nuevo ni coyuntural. Como compromisario del Centro Democrático me correspondió participar en la construcción de la gobernabilidad en la Cámara de Representantes en 2018 y mi nombre estaba acordado para formar parte de la Comisión desde entonces.
No tengo impedimentos éticos ni legales para ello. En toda mi vida no he cometido ningún delito y en cuanto a la investigación de la Corte Suprema Justicia me asiste el derecho a la presunción de inocencia consagrado en el artículo 29 de la Constitución, en el artículo 8 de la Convención Americana sobre DD. HH. y en el 14.2 del Pacto Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos.
Tampoco existe norma que establezca que un representante que esté siendo investigado por la justicia no pueda ser miembro de la Comisión de Acusación.
Varios de los actuales integrantes tenemos investigaciones porque los congresistas trabajamos en una actividad que suscita pasiones, afecta intereses y en nuestro país hasta un anónimo puede dar origen a una investigación.
Mi elección en la Comisión de Acusación no es un desafío contra la Corte Suprema de Justicia, por la cual tengo el mayor el respeto, como consta en todas mis declaraciones y pronunciamientos públicos y privados, no obstante lo cual quiero precisar que si me tocara participar en cualquier caso relacionado con miembros de la Corte, me declararé impedido, no solo para ser ponente sino para tomar parte en cualquier decisión colectiva.
Doy por descontado que la columnista Cecilia Orozco será sorda a estos argumentos porque ella es parte de un grupo de opinadores monotemáticos que han convertido sus tribunas en herramienta para agitar pasiones políticas, desinformación y cultura del odio, en especial en todo lo que tiene que ver con el uribismo.
Respeto el trabajo que realizan cada día para mantener informados a los lectores, no por ello puedo dejar de expresar mis inquietudes. Aunque soy respetuoso de la libertad de prensa, me asiste el derecho de réplica con respecto a los apasionamientos que enceguecen a quienes mancillan la integridad de un servidor público, por el solo hecho de ser malquerientes del grupo político al que este pertenece.
Álvaro Hernán Prada. Representante a la Cámara.
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