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Así como en el fútbol existen reglas que sancionan a quienes cometen faltas, en nuestro “respetable” Congreso de la República deberíamos tener algo similar. Si así fuera el caso de Colombia, el número de tarjetas amarillas crece cada día de manera preocupante. Los señores representantes de los ciudadanos de Colombia vienen cometiendo una cantidad de errores que no aceptaría ninguna sociedad, pero en nuestro caso seguimos siendo tolerantes con estos delegados del pueblo cuya única función es velar por todos los aspectos de nuestra vida social y económica, pero no lo hacen; todo lo contrario, aplazan leyes que para todos son urgentes e inaplazables o en otros casos no prestan atención a las solicitudes que con carácter urgente presentan el Gobierno o algunos gremios.
En condiciones “normales”, quienes faltan de manera grave a sus funciones, en cualquier escenario laboral, quienes incumplen sus deberes sagrados, son sancionados y removidos de sus cargos, pero en el caso de nuestros congresistas pueden faltar a sus promesas, a sus palabras, a su juramento y a sus deberes y NO PASA NADA.
Hasta cuándo estos mal llamados ciudadanos pueden continuar abusando de la paciencia y las necesidades de todos los colombianos. ¿No será que están buscando una salida diferente al sistema democrático o qué otra cosa pueden estar buscando que justifique este abuso permanente de su poder?
¿No será que nos falta incluir en nuestra Constitución artículos que tengan que ver con los actos de incumplimiento y las sanciones a que son acreedores quienes son responsables por el Poder Legislativo?
El país no puede continuar soportando la incompetencia de este poder, así como no pueden 50 millones de habitantes someterse a los caprichos y malas costumbres de nuestro Congreso. Por qué no entienden que fueron elegidos para hacer una tarea sagrada, equilibrada frente a las necesidades de una población que está fatigada y no aguanta más las malas costumbres de un número minúsculo de ciudadanos que trapean con las necesidades de nuestra población. No pueden ni deben seguir utilizando los recursos de la población para robar o para pagar favores con cargos y contratos amañados.
Basta de utilizar estas artimañas. Exigimos que nos respeten al resto de ciudadanos y cumplan con su deber sagrado de hacer su oficio con honestidad y competencia profesional.
No crean que pueden continuar abusando del silencio de los colombianos, en muchos casos acompañado por la complacencia de algunos medios de comunicación que también han tomado partido, que pueden continuar abusando de un país que necesita soluciones a los múltiples problemas que nos aquejan.
¡No busquen más que les saquen la tarjeta roja!
Marco Fidel Rocha Rodríguez.
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