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Muchos ilustres juristas de primer orden se han ocupado del caso de Gustavo Petro, con tesis de favorabilidad.
Ejemplo: Rodrigo Uprimny, Gustavo Gallón G., Alejandro Ramelli —experto en el sistema Interamericano de Derechos Humanos—, Ramiro Bejarano y otros. Sorprende por delicada la declaración del vicepresidente Angelino Garzón, en cuanto al pronunciamiento que le hizo el presidente Juan Manuel Santos: “Estoy contra la espada y la pared” porque el procurador le había anticipado una demanda en caso de acatar las decisiones de la Comisión Internacional de Derechos Humanos. La “bendita” democracia ha venido profundizando la levedad del derecho, en ciertas ocasiones, favoreciendo intereses personales o de grupo, contrarios al ordenamiento jurídico y justicia. Abogados que resuelven procesos basados en la libre interpretación de las normas, cambiando el significado del lenguaje. Se incurre en el desconocimiento de la autonomía, independencia y jerarquía de las instituciones, con deterioro de éstas y la gobernabilidad. Se corrió la fecha de la revocatoria dando espacio y tiempo a la desvinculación del alcalde, negando a los ciudadanos el derecho a participar en la revocatoria. Esto hubiese sido lo justo, lo correcto. Se favorece la campaña reeleccionista y se cuestiona la seriedad y credibilidad de los acuerdos de paz y los convenios internacionales. Se augura un fallo favorable al exalcalde, de parte de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, pues las medidas cautelares son vinculantes por sentencias de la Corte Constitucional. Se viola el artículo 23 de la Convención Americana, que establece un derecho político, sólo puede ser limitado por una “condena, por juez competente, en proceso penal”. Urgen múltiples y profundas reformas en el escenario de una constituyente para una Colombia incluyente y de bienestar para los colombianos.
Ómar León Muriel. Medellín.
Fe de erratas
En la edición del pasado domingo en el artículo “Los ‘peros’ indígenas a las Zonas de Reserva Campesina del Catatumbo”, este diario, por error, atribuyó un comunicado expedido por la Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina a la guerrilla de las Farc. Aunque dicho comunicado fue replicado por la página web Anncol (que reproduce los comunicados del grupo subversivo), cierto es que fue expedido por dicha asociación. El Espectador lamenta este error.