Dos cartas de los lectores

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Toros y fútbol

En un escrito del 26 de mayo, el columnista Mario Fernando Prado hace gala de lo que yo llamo deshonestidad intelectual, esa especie de “cualidad” que tienen muchas personas de retorcer los conceptos para poner la situación a su favor, cosa que uno observa incluso en allegados y parientes cercanos. Es algo así como cierta capacidad de impresionar con argumentos llamados efectistas, una idea espectacular, sólo que no corresponde al punto tratado. Lo vemos todos los días a cualquier hora. Ahora el señor columnista Mario Fernando Prado pretende convencernos de que la protesta contra las corridas de toros es inválida mientras no protestemos contra los desmanes de los salvajes hinchas en los estadios. Pues bien, me tomo el atrevimiento de “enseñarle” algo al señor Prado: lo de los hinchas salvajes ya está constituido como delito. Lo de los toros hasta ahora muchísimas personas deseamos que sea constituido delito. Hay una radical diferencia que espero, o deseo, que el señor columnista comparta.

Toribio Araújo Segovia. Cartagena.

Paro nacional de maestros

Desde el pasado jueves 11 de mayo, docentes y directivos docentes de todo el país nos encontramos en pie de lucha por la reivindicación de nuestros derechos y la calidad de la educación de las instituciones educativas oficiales. Mucha gente desinformada y algunos medios de comunicación parcializados han contribuido a crear una imagen negativa del movimiento, tildando a los maestros de perezosos y de pretender ganarse su salario sin hacer absolutamente nada. Al respecto, he aquí las causas que han motivado este cese indefinido de actividades al que se han sumado los demás trabajadores del sector estatal: 1. Incumplimiento por parte del Gobierno Nacional de los acuerdos pactados en el pasado paro de 2015, en lo que respecta al aumento de sueldo, la nivelación salarial y la solución definitiva al problema de la salud de los docentes. 2. Imposición de la jornada única en todas las instituciones educativas oficiales sin que se den los requisitos mínimos para ello, tales como la adecuación de aulas de clase, comedores escolares, aulas de informática, baterías sanitarias, la extensión de la jornada laboral de los docentes sin el ajuste salarial correspondiente y la implementación del Programa de Alimentación Escolar (PAE). 3. Negativa a la ampliación de la educación preescolar de uno a tres años como está establecido legalmente. 4. Por último, para Cartagena y sus corregimientos, el problema del contrato de aseo que tiene a los colegios sumidos en la inmundicia total. Por todo eso, y mucho más, los maestros seguimos en paro. ¡Que viva el paro nacional del magisterio!

Rafael Eduardo Yepes-Blanquicett, directivo y docente-coordinador I. E. Liceo de Bolívar. Cartagena.

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com.

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