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Los candidatos y sus apoyos
Los candidatos a la Presidencia vienen agitando las masas en todas las regiones del país. Pero recordemos que también en la lucha política por llegar al solio de Simón Bolívar están en el juego democrático tres aguerridas luchadoras, que son Piedad Córdoba, Marta Lucía Ramírez y Vivianne Morales.
A Piedad Córdoba la acompaña un movimiento de izquierda democrática que ha venido luchando por cambios en el orden social, político y económico, y que aspira llegar a la Presidencia de la República con el apoyo real de sus huestes, ubicadas en las partes más alejadas del territorio nacional.
A Marta Lucía Ramírez la acompañan y la impulsan las huestes del partido Conservador tradicionalista, que la acompañó en elecciones pasadas y le demostró a su candidata que en tiempos de elecciones, cuando se requiere el apoyo de sus seguidores, ellos salen y con alegría y disciplina depositan su voto a favor de su candidata, que tiene capacidades demostradas para ser una excelente gobernante.
En tercer lugar, tenemos a la candidata del pueblo evangélico de Colombia, que según encuestas puede aglutinar unos millones de seguidores que, si votaran disciplinadamente, le darían el triunfo, siempre y cuando no desperdiciaran sus votos en otros candidatos, que son políticos y como políticos han venido a tocar a sus puertas, pero que después de las elecciones no les responden por nada.
La candidata de los evangélicos llegó a la Cámara de Representantes precisamente con el apoyo del pueblo evangélico, y en el Congreso de la República ha adelantado una encomiable labor como parlamentaria, defendiendo los intereses del pueblo evangélico y el pueblo colombiano en general.
Como dijo el poeta: ¿Cuál ha de ser, cuál ha de ser, Dios mío?
Luis Castellanos García.
Centralismo
Es humillante que hasta para construir un simple camino en una vereda o un pequeño puente, o un centro de salud, cada alcalde o gobernador deba acudir varias veces a ministerios en Bogotá ante mandos medios y bajos para tratar de que le autoricen el presupuesto necesario y que luego, ocho o diez meses después, les digan que no, que tiene que esperar el Consejo de Ministros o el Conpes, y así hasta que pasan los cuatro años. Pero si se implementa de verdad la descentralización, en muchos de los municipios y departamentos se robarán de todo el dinero como ya ocurre. ¿Qué hacer? Es que la “gentecita” con que Dios castigó a Colombia por tanta belleza y riqueza nacional con que la premió, no nos dejará alcanzar ni siquiera una relativa paz con trabajo y progreso para el pueblo-pueblo, no para los políticos ni las altas autoridades judiciales, ni las del Ejecutivo.
Cristina Quiroga.
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