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Deforestación criminal programada
En la foto de primera plana de El Espectador del 28 de febrero (“Nos quedó grande”), suena a incapacidad gubernamental y específicamente a la incapacidad del Ministerio de Ambiente.
Suena a derrotismo cuando se dice que “la meta de cero deforestación para el año 2020 va a ser muy difícil de cumplir”.
Si uno viaja en un automotor a 80 km/hora, intentando llegar a la meta, y reduce intempestivamente la velocidad a 20 km/hora, significa que ya desistió de llegar a la meta y lo mejor es renunciar y dejarle el camino libre a otro que realmente quiera llegar.
En esta foto se evidencia una casa de algún colono, alrededor zonas de pastos que fueron selva pura virgen y que, al igual que le va a pasar a la que están quemando, tiene dos fogatas separadas iniciales, cuya finalidad es dejar un baldío para poner pastos y desarrollar ganadería extensiva de sabana (una vaca por hectárea), productiva, pero sí contaminante, y de esta forma poder llevar el ganado con más facilidad a la línea de agua que está a la derecha, en el límite de la zona forestal.
Esta es la política de los grandes ganaderos en latifundios apropiados y sin pagar impuestos.
Esto es un crimen ecológico programado e intencional que debe ser combatido como un crimen de lesa humanidad, pues es un daño para toda la humanidad.
Señor ministro de Ambiente, sin ánimo de ofender o faltar al respeto, usted no puede ni pensar en posponer la fecha de cero deforestación. Es preferible morir en el intento.
Cada árbol es un ser viviente con 50 o más años de estar prestando un servicio permanente a la humanidad suministrando oxígeno, eliminando CO2 y produciendo agua, además gratis.
La Fuerza Pública es ideal para proteger estos bienes comunes. Todo aquel que corte un árbol sin el respectivo permiso debe sembrar como castigo diez en la primera ocasión y en la segunda, un año haciendo lo mismo.
Manuel José Quiroga Castro.
Hacerse ilusiones
Desde que se habló de transporte masivo por la 7ª, me figuré algo similar al tranvía de Ámsterdam que aparece en las páginas 24 y 25 de la edición del día 28 de febrero.
Iluso soy frente a la voracidad mercantilista que gobierna la capital. La andina ciudad se someterá al diésel transmilénico.
Michel Delgado Corredor. Bogotá.
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