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Las comunidades judías y un análisis
El artículo publicado el pasado domingo titulado “¿Por qué Kim sí y Rouhani no?” es un conjunto lamentable de expresiones que oscilan entre la más profunda ignorancia, prejuicios e incitación, o como lo define su autor: “sospechas”.
No cabe que un “analista” defina al ejército de los Estados Unidos como “el brazo armado de Israel” o que buscando darle realce a su lastimoso escrito, culpe a Israel de responsabilidad por los Estados Árabes fallidos que son producto de sus propias falencias que estallaron en la “primavera”.
El señor García demuestra total desconocimiento de la geopolítica de la región, reduciéndola a “oscuros designios” de Israel y consignas panfletarias: “¡Todos contra ellos!” o “la periferia israelí seguirá destrozada” (?).
Con el aura triunfal del mago que logró sacar el conejo del sombrero, rescata las teorías conspiratorias contra los judíos que han servido de fundamento para los ataques antisemitas desde los Pogroms en Rusia hasta el Holocausto. Ignora García que las armas que le dieron la independencia a Israel provenían de la Unión Soviética, que China y Rusia mantienen relaciones estratégicas de primer nivel con Israel, que el régimen iraní en cabeza del Khamenei es cómplice del genocidio en Siria y en numerosas ocasiones ha expresado su intención de destruir el Estado Judío, que a pesar de su obsesión, el Medio Oriente es mucho más que Israel y que hacer lobby es un legítimo ejercicio de la democracia.
Confederación de Comunidades Judía de Colombia.
La información sobre Hidroituango
El objeto de esta nota es llamar la atención sobre un problema observado en el cubrimiento periodístico del incidente del proyecto Ituango como es la falta de contexto adecuado, que se aprecia en noticias como la publicada en El Espectador por la agencia EFE. Si uno lee la noticia pensaría que las aguas continúan fuera de madre cuando la realidad es que la creciente se controló horas después cuando se volvió a taponar el túnel. La situación es dinámica y exige una actualización constante para que el lector no se confunda en medio de informaciones contradictorias. Esta es una tarea difícil y la misma EPM en su página web adolece de este problema, pero es preciso dedicarle la atención requerida. Ejemplos como este abundan, pero hay maneras de tratarlos. El New York Times es un ejemplo a seguir a este respecto. Otro problema es la publicación de opiniones de “expertos” que plantean juicios de responsabilidades sin haber hecho la debida diligencia para presentar una visión alternativa con fuente acreditada. Ahora todo el mundo es experto pero es mejor dejar que los técnicos altamente calificados que están al frente del control de la emergencia puedan manejarla para que, una vez resuelta, en un foro académico y con altura, se puedan examinar las causas del desastre y sacar las lecciones a que de lugar. Es esta información y no el afán de protagonismo la que debe animar el trabajo de los entes de control a su debido tiempo.
Jaime Millán.
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