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Sobre una noticia del aceite de coco
Acabo de ver un video de 30 segundos publicado por ustedes, en el que se afirma que el aceite de coco es altamente perjudicial para la salud. Pero no parece haber en él otro argumento distinto al de haber sido un hallazgo de una profesora de Harvard. No hay datos, no hay otros puntos de vista, ni siquiera se menciona dónde se puede encontrar más información al respecto. En cambio es bastante alarmista. Da la sensación de que hay intereses económicos en juego, y personas interesadas en que no se estimule la producción y el consumo del aceite de coco.
Conozco de cerca algunos proyectos productivos del Chocó y la costa Caribe, donde el aceite de coco se ha convertido en una interesante alternativa económica para las comunidades. Considerando lo difícil que es para una comunidad sin recursos afianzarse en una actividad productiva sostenible y legal, ¿les parece responsable publicar esto así, de manera tan gratuita?
Los medios no pueden caer en estos juegos. Desde hace décadas, los consumidores estamos acostumbrados a leer noticias que se contradicen una y otra vez sobre la conveniencia de consumir uno u otro alimento. Vean el caso de la carne de cerdo, por ejemplo. Evidentemente hay una intención propagandística que pasa por encima de la investigación científica, y eso lleva a que se generen “fake news”.
Cuidado con eso. ¡Los consumidores y los productores merecemos más respeto!
Joaquín Uribe
La consulta
Votaré la consulta anticorrupción no obstante pensar que es inane y engañosa. Es inane porque mientras no ataque el fondo de la cuestión, que radica en nuestro personal actuar, no llega a la raíz; y es engañosa porque el votarla nos dejará la conciencia tranquila, como si eso fuera suficiente.
Como bien lo resalta la investigación reciente del Externado, la corrupción ya es sistémica, pues la asumimos como si fuera parte de nuestra naturaleza. Cuando no es así, pues la corrupción que nos corroe es la que practicamos con toda naturalidad en nuestra vida diaria , la cual digerimos basados en eufemismos y en una conciencia olvidadiza, pues “una buena conciencia no es más que el producto de una mala memoria”.
La propina para apurar el cheque, la palada para que olviden una multa, la conexión tramposa, la “colada” en los turnos, el engaño para obtener ventaja, el aprovechamiento de la “papaya”… son formas consuetudinarias de nuestras prácticas corruptas. Y peor aún, son prácticas aplaudidas por nuestros congéneres.
Pienso que aun más trascendental que la consulta, tenemos que dar una lucha personal contra esa actitud corrupta que se nos impone.
Gabriel Rivera Giraldo
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