Dos cartas de los lectores

Cartas de los lectores
14 de septiembre de 2018 – 12:00 a. m.

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Sobre una columna

Una pregunta que debería responder Aura Lucía Mera, formulada con mucho respeto y admiración por su lucha, es si a ella le hubiera gustado o convenido que la hubieran mandado a una cárcel por cuenta de su adicción, que era lo que se hacía antes de la sentencia de la Corte Constitucional con ponencia de Carlos Gaviria.

Debo decir, como exmagistrado penal, que no perseguía consumidores ni mucho menos drogadictos, porque entendía que eran víctimas y no delincuentes —como nunca lo fue ella—, que lo que se buscó en esa decisión no fue tanto que en pos del desarrollo de la personalidad todos los jóvenes se armaran un cigarro, sino que no se sumara una aflicción más —la prisión— a la que ya se padecía con el vicio de los estupefacientes.

Un ser humano adicto o hasta consumidor ocasional al que se le responde con la mazmorra pestilente y violenta de una cárcel, en cambio de alejarle de la droga, lo que va a tener es un motivo, más poderoso, de persistir en su vicio.

Por eso sí respaldo esa decisión histórica de Gaviria Díaz, a la que precedimos con numerosos fallos en el Tribunal de Buga, con racionalidad y prudencia de no ir a reproducir lo que se quería contener, para no acabar de “joder” (destruir) a esos muchachos y que tuvieran una oportunidad como las que tuvo Aura Lucía.

Lamentablemente, en este país de tantas desigualdades esos adictos no las tuvieron y muchos, por la política prohibicionista, terminaron en las cárceles y desde allí despegaron sus “carreras” criminales, aunque no todos, pues algunos perecieron en el intento.

Creo que el actual Gobierno no se propone recaer en ese contrasentido y aberración, sino solo, y en eso estamos de acuerdo, impedir que la droga llegue a las manos tiernas de los jóvenes, que merecen una vida limpia de tantos vicios y corrupciones.

Estoy de acuerdo con ese corte en la cadena de la distribución, que dicho sea de paso nunca se legalizó en este país. Lo que sí se legalizaron (de facto) fueron las mafias que se enseñorearon del país durante 20 años o más, con la complicidad de políticos, fuerza pública y sectores privados amantes de la ganancia fácil y sin parar en los medios para lograrla.

Fernando Tocora.

Se derrumba el mundo

Es indudable que las acciones de Trump no corresponden a su inestabilidad emocional ni a su presunta ignorancia; simplemente cumple la misión que le ha sido encomendada de restablecer el antiguo régimen mundial, donde no existen los derechos humanos; la igualdad entre naciones, razas y religiones; donde no hay control a los abusos de países poderosos, y para ello es absolutamente necesario el desconocimiento de la ONU, todos sus organismos y los tratados internacionales.

M. Cristina Quiroga. Cali.

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com.

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