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Dicho popular muy antiguo
¿Quién peca más? “el que paga por la peca o el que peca por la paga”. Los dos. El que corrompe y el que se deja corromper. Si se castiga al primero, en igual forma y en la misma medida se debe castigar al segundo.
M. Cristina Quiroga. Cali.
Siempre estamos mirando la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio
Mientras que aquí en Colombia seguimos gastando miles de galones de tinta para despotricar de la situación política y social de Venezuela, que es real para una gran parte de su población, pero a la que siempre miramos bajo la única visión de los países occidentales, esta sigue recibiendo el apoyo de países como Turquía, China, Rusia y otras naciones.
Entre tanto, el que parece un Estado fallido y en decadencia es Colombia, con un gobierno totalmente desconectado con las necesidades de sus habitantes, y con unos dirigentes, y sus respectivos partidos políticos, desaforados por hacerse de su erario público a como dé lugar y como sea, aprovechándose de la ausencia total de unidad en una sociedad resquebrajada y descuadernada por sus acciones ante asuntos fundamentales que deben existir en un país equilibrado y funcional, como lo son la lucha y el control de la corrupción, el refuerzo y la institucionalización de unos aparatos que sean fuertes en justicia, educación, salud, deporte y cultura, y de tantos otros puntos que aquí sobresalen por su inoperancia.
Así tenemos que llegar al punto de lamentar la muerte de un mal presidente como Betancur, pero quien en vida priorizó la alternativa de obtener la paz como un bien preciado y prioritario de nuestra existencia como sociedad al costo que fuera, quedando con su partida acéfalos de personajes con su discreción y su sabiduría, muy a pesar de sus muchos errores como dirigente político, ya que desde hace tiempo estamos en manos de otro tipo de dirigentes políticos, quienes han preferido priorizar la confrontación permanente y la desinstitucionalización del país para sostener sus posiciones personales antes que el bien de una nación que, como Colombia, se desangra entre tanta violencia y se descompone carcomida por tanta corrupción.
Octavio Cruz González.
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